La religión ancestral de Japón (4)
Feb25

La religión ancestral de Japón (4)

El culto sintoísta se dirige a los volcanes y las montañas, a los ríos y a los árboles, en definitiva, a todo aquello que pertenece a la naturaleza. Por encima de todo, el sintoísmo es una creencia de agricultores, que se ocupa de los ciclos de las cosechas. Desde las alegres hogueras de Año Nuevo, encendidas en los remotos santuarios del campo, a los espectaculares matsuri (festivales) a los que asisten cientos de miles de personas, el sintoísmo aglutina verdaderas comunidades. Los matsuri incluyen procesiones de mikoshi (palanquines o santuarios portátiles). Unos 70 millones de fieles visitan los santuarios en Año Nuevo para pedir la protección de los dioses para el año que empieza. El sintoísmo evita la impureza y la contaminación de la sangre, la muerte y la suciedad. Por lo tanto, si visita un santuario, antes de entrar es común lavarse las manos y enjuagarse la boca en el aljibe que hay junto a la puerta. A continuación, se anuncia la presencia a los dioses tirando de la cuerda de la campana que cuelga ante el altar; echar unas monedas es un acto común antes de dar dos palmadas y terminar orando mientras se hace la típica reverencia japonesa ante el altar. El pragmatismo de la sociedad japonesa ha permitido que el culto al sintoísmo se haya mezclado con las enseñanzas de Buda. No existe exclusión para las creencias y todo aquello que ayude a la espiritualidad de los 127 millones de japoneses será susceptible de ser...

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La religión ancestral de Japón (3)
Feb23

La religión ancestral de Japón (3)

El calificativo o nombre Sintoísmo, apareció cuando las vagas y heterogéneas creencias que lo conformaban fueron formalizadas en 1872, dando paso a una religión estatal basada en el culto al emperador, que duró hasta la Segunda Guerra Mundial. El sintoísmo exaltó el Kojiki  (Registro de las cosas antiguas) y el Nihon Shoki (Crónicas de Japón). Estos libros, que se acabaron de redactar a principios del siglo VIII, explicaban los mitos fundacionales y describían los reinados de diversos emperadores desde el año 697 a.C. hasta el 660 d.C., siendo míticos los 14 primeros. En el ámbito de la política, ambas publicaciones se utilizaron para establecer la divinidad de los emperadores sucesivos. Así, se difundió el principio por el cual Japón, su población y los dioses sintoístas eran todos descendientes del principio femenino Izanami y del masculino Izanagi, padres de la diosa del Sol Amaterasu, a su vez, madre del emperador divino Jinmu, el primero de un linaje imperial ininterrumpido hasta la rendición de Japón en 1945. En el último capítulo una visión general sobre el credo y los rituales sintoístas. ¡No os...

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La religión ancestral de Japón (2)
Feb21

La religión ancestral de Japón (2)

Las antiguas influencias chinas convirtieron el sintoísmo en un culto a los antepasados; se creía que todas las personas, sobre todo los emperadores, se transformaban en kami (espíritus dioses) después de morir. Las diversas comunidades comparten las creencias básicas, aunque con variaciones; las aldeas erigen un santuario para albergar a un dios protector, e incluso los hogares cuentan con un kamidama (estante para los dioses) para las imágenes y efigies. Como los fieles basan sus creencias en el respeto y la reverencia, más que en la fe y la devoción, el sintoísmo carece de doctrina o moral. El sacerdocio es hereditario y desde él se sirve a la comunidad y se mantiene el santuario. El santuario sintoísta se reconoce por el torii (pórtico) de la entrada y por estar pintado de rojo y blanco, los colores rituales masculino y femenino. Además carece de imágenes, ya que a los antiguos dioses no se les confirió forma alguna. Los únicos elementos figurativos son las parejas de komainu (leones perro), que suelen alzarse a la entrada para proteger el santuario contra el mal. El zorro (inari), mensajero divino de los dioses, es otra de las representaciones animales características de los santuarios sintoístas. Próximamente hablaremos de la institucionalización del sintoísmo como religión oficial de...

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La religión ancestral de Japón (1)
Feb20

La religión ancestral de Japón (1)

En uno de mis primeros artículos hice referencia a la diversidad de religiones que conviven en Japón. El Budismo, proveniente del continente (China) fue incorporado como religión de estado a finales del siglo VI ocupando parte del monopolio espiritual que hasta entonces estaba en manos de la religión autóctona. Siglos más tarde, los jesuitas portugueses y españoles introducirían los preceptos de la fe cristiana en el Japón feudal de los Tokugawa. Pero, ¿Qué se conoce de la religión primigenia de Japón? ¿Cuáles son sus características? ¿A qué o a quién rinden culto los japoneses? En los siguientes artículos conoceremos un poco más sobre las creencias ancestrales del pueblo japonés: el Sintoísmo. Ser sintoísta es sinónimo de ser japonés, ya que casi todos ellos pasan por un ritual sintoísta en algún momento de su vida: los recién nacidos son presentados en el santuario y la mayoría de las ceremonias matrimoniales son también sintoístas. El sintoísmo, o camino de los dioses, tuvo su origen entre las tribus prehistóricas y en una religión animista que veneraba a los kami, dioses que habitaban todas las cosas bajo el sol, incluido éste. De entre los miles de santuarios destinados al culto sintoísta, sin duda, el más sagrado es el Ise-jingu, situado en la ciudad de Ise (centro de la prefectura de Mie). Un templo dedicado a la principal deidad del panteón sintoísta nipón, Amaterasu o la diosa del Sol. Ya sea para inaugurar edificios, comercios, fábricas o en el propio santuario, las ceremonias sintoístas sugieren una extremada antigüedad. El sacerdote, al agitar ramas de árboles con hojas hacia los puntos cardinales para mantener alejados a los malos espíritus, es asistido por las miko (doncellas del santuario), cuyos estilizados giros evocan los de un chamán en trance. En el próximo post hablaremos de santuarios y templos...

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ermitaños en Japón: los sennin
Jun26

ermitaños en Japón: los sennin

Los hombres y mujeres que, por voluntad propia, abandonan la sociedad y deciden aislarse del mundo para vivir como ermitaños también forman parte del folklore y la mitología japonesa. En el artículo de hoy hacen acto de presencia los Sennin. Se trata de eremitas de las montañas y, en torno a ellos, circulan un gran número de leyendas. Aunque su forma es la de un ser humano, son inmortales y tienen poderes mágicos. El primer gran sennin de Japón fue Yôshô, que nació en Noto en el año 870 a.C. Justo después de su nacimiento su madre soñó que se había tragado el sol, un sueño que profetizaba el poder milagroso del pequeño. Yôshô era un devoto y un sabio que dedicó toda su vida al estudio del Sutra de la Ley. Llevó una vida extremadamente sencilla y cuenta la leyenda que sólo comía un gramo de mijo al día. Abandonó la tierra en el año 901 d.C. tras haber adquirido un inmenso poder sobrenatural. Dejó su manto colgando de la rama de un árbol junto con un pergamino en el que figuraban las siguientes palabras: “lego mi manto a Emmei de Dogen-ji“. Llegado el momento Emmei se convirtió en sennin y, al igual que su maestro, realizó numerosos milagros. Poco después de la desaparición de Yôshô su padre enfermó de gravedad y su único deseo, por el que rezaba cada día y noche, era el de volver a ver a su querido hijo. En respuesta a sus oraciones la voz de Yôshô se pudo escuchar por doquier recitando el Sutra de la Ley. Cuando terminó la oración le dijo a su sorprendido padre: “ofrece flores y quema incienso el día decimoctavo de cada mes y mi espíritu descenderá para saludarte guiado por el perfume de las flores y el humo azulado del incienso”. Dentro de la cultura popular japonesa es posible que uno de los sennins más conocidos sea Mutenroshi. Maestro de Goku y Krilin en los primeros compases del manga de Akira Toriyama ,Dragon Ball, también apodado Kame Sennin (maestro tortuga). Historia sacada de Mitos y Leyendas de Japón. F. Hadland Davis. Satori Ediciones....

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El comercio en templos y santuarios
Jun20

El comercio en templos y santuarios

El Sintoísmo y el Budismo practicados en Japón ofrecen a lo largo del año gran cantidad de celebraciones y festejos. Fiestas nacionales como el Obon (お盆), el Día de los Niños (子供の日) o la festividad de la Mayoría de Edad  y también festividades locales como el Gion Matsuri (祇園祭り) o el Aoi Matsuri (葵祭) de Kioto. Durante los festivales, los santuarios sintoístas y templos budistas parecen auténticos mercados. Decenas de puestos de comida son improvisados y en ellos se pueden degustar y comprar delicias como el tako yaki (bolas de pulpo a la plancha) y tallarines fritos, así como caramelos, juguetes, máscaras y recuerdos.    Los edificios principales venden ingentes cantidades de abalorios religiosos, en especial los omamori (amuletos japoneses) contra la adversidad y omiku-ji (tarjetas de la fortuna). Por unos yenes se puede sacar un palito numerado del interior de una caja; a continuación se recibe una tarjeta que se corresponda con ese número, para finalmente enrollarla y atarla a un árbol y de ese modo aumentar la buena suerte y evitar el mal. Japón es considerado uno de los países más consumistas del mundo, donde el capitalismo ha llegado a límites inverosímiles. No es de extrañar que, incluso la religión, se haya convertido en una excusa para seguir fomentando este modelo económico basado en el...

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