La yakuza: confesiones de un teppodama (asesino)

Un joven teppodama (asesino yakuza) de una organización de Kanto al que hasta la fecha las cosas le han ido bien recuerda sus primeras misiones:Lo supe el día antes. Estuve toda la noche dándole vueltas. Intentaba concentrarme en la misión y no pensar en nada más. Todo se mezclaba en mi cabeza y me decía: no pienses ni en los años de cárcel, ni en la muerte. Mata a este tío. Al final por la mañana anularon la operación. Tenía veintitrés años. Estábamos en guerra contra una familia que había asesinado a uno de los nuestros. El jefe quería vengarse y me encargó la misión.

La preparamos entre cuatro. Toda la noche me repetía: hazlo, y luego irás a la cárcel. Tu nombre será famoso en toda la organización. Serás el que la ha ayudado. El día D a la hora H un hombre llevó cinco armas camufladas en un taxi al barrio de Asakusa (situado en Tokio y sede de un numeroso grupo de bandas yakuza), donde teníamos que encontrarnos.Uno iba en moto, y el otro en coche conmigo. Una vez allí yo llevaba dos pistolas, y los demás, una.

Pero volvieron a anular la misión. Recibí un mensaje en el busca y llamé al despacho desde el coche. Me dijeron que volviéramos, pero yo contesté que no podía ser, que ya estaba allí, que estaba preparado y dispuesto a ir a la cárcel. Me suplicaron que no llevara a cabo la misión y se disculparon, ya que aunque se tenga miedo, para un yakusa es un honor ser el elegido. La tercera vez llegué hasta el final. Prefiero no entrar en detalles, porque es muy reciente. Sólo puedo decir que justo después tenía muchas ganas de follar, sin duda por la excitación, la tensión y la adrenalina.


Texto extraído de Yakusa, una investigación sobre la mafia japonesa de Jérôme Pierrat y Alexandre Sargos

Author: Periodista en Japón

Periodista especializado en Asia Oriental, apasionado del Marketing Digital, la Comunicación y Japón

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2 Comments

  1. Todo esto da para unos cuantos guiones de cine eh… ¡No veas cómo se las gastan los Yakuza! :-0 Jejeje

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  2. La verdad es que es intrigante que un toppodama haya querido exponer su testimonio de esta forma tan abierta. La yakuza se ha retirado de la vida más pública desde la ley antimafia de 1992 pero sigue siendo la organización criminal más y mejor estructurada del mundo. Toda la gente que habla en este libro lo hace a cara descubierta sin medio a represalias entre clanes o familia. Sin duda un

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