Un poco de arquitectura Tokiota
Sep02

Un poco de arquitectura Tokiota

Tal y como vimos en el artículo de ayer, la capital japonesa, Tokio, sufrió grandes desperfectos durante la Segunda Guerra Mundial. Objetivo principal de los bombarderos norteamericanos, la ciudad quedó parcialmente arrasada y con ello, en un abrir y cerrar de ojos, se esfumó gran parte de la arquitectura de la antigua capital, Edo. Al término de la contienda, el vacío arquitectónico de épocas pasadas fue reemplazado paulatinamente por construcciones convertidas hoy en día en símbolos de la nueva y cosmopolita Tokio. De este modo, el actual paisaje urbano de la capital nipona nos presenta obras de ingeniería moderna como la Torre de Tokio, réplica de la Torre Eiffel de París pero 8,6 metros más alta, la megalómana estación de Shinjuku, una joya de la arquitectura moderna por la que circulan diariamente un promedio de tres millones de personas, el cruce de de Shibuya, uno de los más concurridos del mundo, la isla de Odaiba, creada de forma completamente artificial ganando terreno al mar y actual emplazamiento de numerosas empresas y zonas de ocio y un largo etc.    Aún así, la ciudad sigue contando con algún vestigio de épocas pasadas. Es el caso del puente Nihonbashi (en su traducción Puente de Japón). Situado en pleno centro del distrito financiero que lleva su mismo nombre fue erigido en 1603 por el shogun Ieyasu Tokugawa (fundador del gobierno militar de los Tokugawa. Con él empezaba un nuevo capítulo de la historia de Japón: el período Edo. También denominado como la época feudal japonesa en la cual el país asiático estuvo “cerrado”al exterior durante más de dos siglos). Una estructura sobre arcos de madera como hito para marcar el punto de origen de las cinco carreteras principales que partían de la capital. Entre estas rutas se encontraba la Tokaido (la gran Carretera Oriental), que unía Edo con Kioto. Durante el período Edo, el extremo meridional del puente hacía las veces de tablón de anuncios para la promulgación de edictos y la exhibición de las cabezas de los criminales. También fue la puerta de entrada de las caravanas de la Sankin Kôtai. El puente original se derrumbó en 1806, cuando centenares de ciudadanos huían precipitadamente de los ya habituales incendios que asolaban la capital. El puente actual, una estructura sólida y elegante, fue construido con piedra y metal para resistir los futuros incendios. Concluido en 1911 cuenta, en su extremo septentrional, con la grácil estatua de Otoshime-sama, princesa de los mares e hija del rey Dragón, erigida en memoria de la lonja pesquera que hubo en el lugar. A su vez, un poste que señala el kilómetro cero, continúa cumpliendo su función de punto de origen de las autopistas...

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El incendio de la manga larga
Jun18

El incendio de la manga larga

Japón es un país proclive a sufrir los “ataques” procedentes de la madre naturaleza. Los terremotos son constantes (el archipiélago está situado encima de un numeroso grupo de placas tectónicas), los tsunami azotan la costa del pacífico (sin ir más lejos el terremoto y posterior tsunami del pasado 11 de marzo) y las fuertes lluvias estivales vienen acompañadas de tifones. Los incendios son un caso aparte. Muchas veces provocados accidentalmente han devastado ciudades enteras y causado millares de víctimas a lo largo de la historia del país asiático. De los muchos incendios que asolaron Edo, el peor fue el Meireki de 1657. También es conocido como ふりそでの火事 (Furisode-no-kaji), el incendio de la manga larga. La leyenda lo atribuye al furisode (kimono de manga larga) de una chica que se consumió víctima de un amor no correspondido. El kimono, donado a un templo tras su muerte, fue vendido a otra muchacha, que contrajo una misteriosa enfermedad y murió, algo que se repitió en tres ocasiones más. Los sacerdotes, tras los siniestros sucesos, echaron el furisode a un brasero, pero al prender, una ráfaga de viento lo arrojó contra el templo, que empezó a arder provocando un incendio que destruyó casi toda la ciudad y causó la muerte de más de 100.000...

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Shitamachi: ciudad de placeres extra muros
Jul13

Shitamachi: ciudad de placeres extra muros

Extendiéndose hacia el nordeste, al otro lado del río Sumida, se encuentra shitamachi, la “ciudad baja” de Tokio. Comprende los barrios de Ningyocho y Ueno, con Asakusa como centro y hace referencia a las castas inferiores que durante el período Edo vivieron en los barrios de placer apartados de los muros del castillo Tokugawa. Shita significa “abajo”, y machi se podría traducir como “ciudad”, un lugar donde comerciantes, artistas, comediantes, artesanos y mujeres de reputación dudosa animaban el ambiente de una sociedad urbana preocupada por los problemas del día a día. Yoshiwara se convertiría en el principal distrito del placer, el corazón del viejo mundo flotante más allá de los límites de Asakusa. Finalmente, y coincidiendo con el gran crecimiento urbano que sufrió Japón a finales del siglo XIX y principios del XX, Asakusa terminaría por incorporar Yoshiwara a sus límites pasando a ser un importante punto de encuentro para escritores, poetas, artistas e intelectuales. Un llamativo tiovivo al que se subieron millones de personas para disfrutar de un caleidoscopio de ferias, teatros, cines y miles de bares y restaurantes. El bombardeo de 1945 devastó la capital nipona y con ello la Ciudad Baja. No obstante, sus supervivientes aún siguen manteniendo el carácter típicamente edokko (nacidos o criados en la shitamachi): despreocupación, buen humor, coraje, y conservadurismo, pese a cierta desconfianza hacia la autoridad. La modernización del país dio cuenta de todo lo que había dejado la guerra. Asakusa, que después de la guerra dejó de estar de moda, entró en declive a la vez que Shinjuku se convertía en el principal distrito de diversión de la ciudad. La avenida Rokku, antiguo paraíso de teatros y restaurantes de Asakusa, pasó a ser en terreno de pasto de cines de mala muerte y salas de striptease. Los intentos durante la década de 1980 por revivir el distrito acabaron fracasando y se empezaron a construir cines sin ningún tipo de atractivo, edificios de hormigón incluso se llegó a levantar un lujoso Rox Plaza en sus calles. Aún así, Asakusa pudo retener su atmósfera. Montones de tiendas venden los bollitos de arroz dulce dango y las galletas sembei; a veces se ve incluso cómo los preparan. En las galerías comerciales al noroeste de Senso-ji (probablemente el templo budista más importante de la capital tokiota), detrás de Nakamise, o incluso a lo largo de la avenida principal, aún se pueden encontrar objetos típicamente japoneses como faroles de bombero, quincalla tradicional, peines y ornamentos para el pelo, abanicos, calzado de madera, tela para kimonos de alta calidad, parafernalia para fiestas e instrumentos musicales. La zona está repleta de bares y restaurantes, pero los mejores,...

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La transición hacia la era moderna (3)
Jul04

La transición hacia la era moderna (3)

ansición. Además, se incorporó la cláusula de nación menos favorecida, que permitía a la última potencia en llegar beneficiarse de todo aquello firmado anteriormente. El nuevo tratado, pues, tendría consecuencias catastróficas para la economía japonesa. Exportaciones mucho más baratas, relaciones inestables en el valor de las monedas que provocaron la devaluación de estas, inflación de precios etc. El nivel de vida aumentó hasta un 50% y el precio del arroz se multiplicó por doce. Además, llegaron enfermedades provenientes de la India como el cólera y algunos extranjeros, sobre todo aquellos procedentes de la China, empezaron a crear conflictos con los autóctonos. Todo esto se convertiría en caldo de cultivo para hacer renacer el espíritu de las revueltas. En esta ocasión, aparecieron los denominados Shishi, samuráis de clase media sin trabajo procedentes mayormente de los territorios de Tosa, Choshu y Satsuma, que se dedicaron a llevar a cabo acciones terroristas contra el bakufu y los extranjeros. El shogunato estaba contra las cuerdas. Por un lado, tenía gran parte de los daimyo más importantes en contra, por otro, los occidentales se sentían desprotegidos frente a los ataques constantes de los Shishi. Una situación difícil de controlar que, finalmente, conduciría Japón a una guerra civil para el cambio de gobierno el año 1868. La situación de máxima tensión que vivía el país terminó por dividir la posición de los extranjeros, que, aún apelando a la neutralidad para no ser expulsados, por debajo se beneficiarían del comercio de armas. El shogunato empezaba a perder legitimidad ya que los altercados y la violencia que se vivía no eran más que consecuencia de su incapacidad política. El emperador, que hasta entonces no se había pronunciado en términos de política exterior, no aceptó la firma de los tratados ni tampoco dio su aprobación a los ataques terroristas de los Shishi. Al mismo tiempo, algunas intrigas destapadas dentro de la corte harán que el shogun decida hacer una purga de todos aquellos a favor del acercamiento entre bakufu y las potencias occidentales. En el otro extremo se encontraban los daimyo de Satsuma, Choshu, Tosa y Hise. Consideraron culpable de la humillación que sufría el país al shogunato. Los dos primeros, representantes del sonnô jôi, participaban en un doble juego ya que, pese a acusar al gobierno, se beneficiarían de la tecnología y los contactos con los extranjeros. Los monopolios que habían establecido dotaron a estos territorios de un gran número de recursos económicos y la sankin kôtai dejó de ser un lastre para ellos. El señor feudal de Satsuma, que hasta 1865 había estado a favor de un pacto con el shogun, a partir de ese momento...

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La transición hacia la era moderna (2)
Jul02

La transición hacia la era moderna (2)

La llegada ininterrumpida de navieros norte-americanos a finales del siglo XVIII daría pie a la política del sakoku y posteriormente al postulado “reverencia al emperador y expulsión de los extranjeros” conocido como sonnô jôi. Los defensores de esta política veían necesario evitar cualquier tipo de relación con otras potencias mientras Japón fuera débil en materia militar. En este contexto, empezó a surgir un debate urgente sobre si realmente esta tendencia reaccionaria en contra de cualquier país occidental era beneficiosa y se podía mantener a largo plazo. Así, empezaron a surgir los partidarios del kaikoku o de la apertura del país. Dentro del propio bakufu existían algunos hombres fuertes partidarios de la apertura, pero la fuerza de los ideales del sakoku impidieron que sus ideas tuvieran éxito. Durante el siglo XVIII, a partir de la segunda mitad sobretodo, el Pacífico se convertiría en la ruta natural para la expansión americana. El principal objetivo de estos era China, pero Japón se encontraba en medio de la ruta entre Shanghái y San Francisco así que la única solución posible era que el país nipón cediera a colaborar y a negociar. La primera visita del comodoro Perry y sus “naves negras” se produjo en 1853, cuando entregó una carta procedente del presidente Millard Fillmore. Abe Masahiro, consejero de Estado del bakufu, verá que aceptar las peticiones americanas podría suponer un importante problema, pero al final terminará por ceder trasladando sus inquietudes a los señores feudales (por primera vez). La respuesta no se hizo esperar. 19 de los daimyo estaban a favor de mantener la política del sakoku y 19 más a favor de la apertura. Llegar a un consenso se percibía una tarea ardua. Dentro del propio gobierno, los daimyo más importantes estaban dispuestos a ceder a las demandas americanas, pero otros como el shogun, Tokugawa Nariaki, se negaron. El 1 de diciembre del mismo año, Masahiro intentaría llegar a un acuerdo pero la intransigencia de Nariaki lo complicaría todo. Finalmente, y de forma unilateral, se acordó llegar a un acuerdo de mínimos con los americanos. En marzo de 1854 se produjo la segunda visita de Perry con el objetivo de conseguir un trato justo para los náufragos, la apertura de puerto de aprovisionamiento y distintos acuerdos comerciales. La primera petición será fácilmente aceptada, no así las otras dos. Aún así, se firmaría el Tratado de Kanagawa en 1854 que pondría fin al período de aislamiento. Un tratado que dejó contento a los responsables del bakufu ya que, al fin y al cabo, no se había firmado nada en relación a las clausulas comerciales. Después de Kanagawa empezaría una nueva fase en las...

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