Zombies de la economía japonesa: el salaryman (3)
Feb13

Zombies de la economía japonesa: el salaryman (3)

Bienvenidos de nuevo. Con el de hoy termino esta serie de posts dedicados a uno de los motores de la economía japonesa, los salaryman. En la actualidad, conseguir una semana laboral de 40 horas sigue siendo una utopía. Las grandes empresas adoptaron la semana laboral de cinco días a finales de la década de 1980, pero sigue existiendo un gran porcentaje de comercios que aún trabajan seis días a la semana concediendo, tan solo, media jornada de fiesta los sábados en semanas alternas. Cuanto más pequeño es un negocio, más probable es que practique la semana laboral de 48 horas. Siendo la base del la economía, las pequeñas empresas subcontratan la fabricación de piezas de las más grandes. La competencia es acérrima incluso en tiempos de recesión como los actuales: si una empresa no puede ajustarse a precios bajos y plazos cortos, siempre habrá otra que esté dispuesta a hacerlo. Muchos de estos negocios explotan a trabajadores extranjeros, en gran parte ilegales. Parece que el sistema de trabajo de por vida empieza a declinar. Cambiar de trabajo sigue siendo algo poco común en Japón y en algunos casos mal visto por el sector empresarial. Aún así, muchos japoneses comienzan a verlo como una oportunidad de mejorar en su vida laboral. ¡Hasta la...

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Zombies de la economía japonesa: el salaryman (2)
Feb11

Zombies de la economía japonesa: el salaryman (2)

Hasta hace unos diez años, el salaryman tenía asegurado el empleo de por vida; ascendía en la jerarquía empresarial de acuerdo a un baremo basado en la edad en lugar de la valía personal. Cuando llegaba a los 40 años alcanzaba un puesto de gerencia intermedia. Veía aumentado su sueldo, pero también aumentaban las horas de trabajo asignado, al mismo tiempo que sus responsabilidades hacia sus superiores y personas a cargo. Largas jornadas laborales que acostumbraban a terminar con los salaryman bebiendo en algún izakaya de la zona o en el karaoke con los compañeros. Una válvula de escape para el estrés generado por el agotador ritmo de vida que llevan. Bien entrada la noche, las calles de las ciudades japonesas y también el 終電 (shuuden, último tren de la noche) son escenario de alguna de las instantáneas más inverosímiles con los salaryman de protagonistas. Si no sucumbía al kiroshi –caerse muerto a causa del exceso de trabajo- a los 60 años lograba llegar a la cima de la pirámide empresarial y, poco después, a la jubilación. En el momento de dejar la empresa el antiguo salaryman podrá empezar a disfrutar de su familia y sus aficiones con una renda de por vida que le permitirá seguir viviendo de forma cómoda hasta sus últimos días. Aunque todavía se trata de un escenario típico, lo cierto es que la situación está siendo redefinida. El escenario económico (el país nipón sufre un estancamiento de la economía desde hace 20 años) ha cambiado enormemente las pautas laborales en Japón. La forma de ascender por antigüedad ha dado paso a un sistema donde empiezan a primar las capacidades personales. Al mismo tiempo, los cazatalentos y los cambios de trabajo empiezan a ser comunes. ¿Las dificultades económicas que atraviesa el país producirán un cambio en el sistema laboral japonés? Lo veremos en el próximo...

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Zombies de la economía japonesa: el salaryman (1)
Feb05

Zombies de la economía japonesa: el salaryman (1)

Siguiendo con el artículo que publiqué hace un par de días, hoy me gustaría centrar la atención en uno de los especímenes más característicos de la economía japonesa: el salaryman (oficinista). Como si de zombies se tratase, centenares de miles, por no decir millones, de hombres (y cada vez más las mujeres) trajeados esperan el tren de las ocho de la mañana que les llevará a sus puestos de trabajo. A primera hora de la mañana las calles de las principales ciudades japonesas se ven inundadas por personajes anónimos cortados por el mismo patrón. Con una notable carencia de individualidad, sus caras soñolientas demuestran el largo trayecto que han hecho desde sus casas y, sin alzar la vista del suelo, se dirigen todos hacia sus hipotecados puestos de trabajo.    La ética laboral japonesa es legendaria. Según el patrón tradicional, el salaryman viaja cada día una media de dos horas para ir de casa al trabajo i viceversa, y se pasa hasta diez horas en la oficina, seis días a la semana. Las O.L. (Office Ladies, empleadas femeninas) trabajan ocho horas al día. Cuando cierra la oficina se espera que el salaryman se una a sus compañeros de trabajo para tomar una copa. Para cuando llegue a casa, sus hijos ya estarán dormidos; con ellos sólo está el domingo, si es que puede despertarse. Tiene derecho a dos semanas de vacaciones pagadas por año, pero su sentido de la lealtad empresarial las reducirá a unos cuatro días. En el artículo siguiente seguiremos hablando de las características del salaryman en Japón. !Hasta la...

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El ritual de las meishis
Oct06

El ritual de las meishis

Japón es, sin duda, uno de los países que otorga mayor importancia a los ritos y costumbres. Han sido algunos los artículos que he dedicado a hablar de las costumbres propias del país asiático. Costumbres tales como ir a cantar al karaoke, los baños fuera de casa en el sentô o disfrutar de la floración de los cerezos durante el hanami, entre otros. La extremada educación de los japoneses les ha llevado a ritualizar todas las esferas de su vida cotidiana y la empresa o el trabajo no quedan exentos. Es por esto que hoy me gustaría dedicar unas líneas a hablar de las 名刺 (meishi o “tarjeta de negocios”). Los japoneses acostumbran a ser personas de lo  más respetuosas con los suyos y es por ello que dentro de la empresa existen toda una serie de normas de “buen comportamiento”. Una de estas normas “no escrita” son las meishi, un elemento de gran importancia a la hora de iniciar una conversación con un desconocido, un miembro de otra compañía o empresa e incluso con un cliente. En la meishi aparece información como el nombre de la empresa, el 肩書き (katagaki  o puesto que una ocupa en la misma), datos de contacto como el teléfono móvil, el correo electrónico y muchos ya empiezan a añadir sus cuentas de Facebook, Twitter e incluso Line (el WhatsApp japonés). Las meishis son un elemento de caudal importancia en la vida profesional de todo japonés. Cada una de estas tarjetas es guardada con esmero (algunos incluso  las cuidan como si de trofeos se tratasen) y es que una vez recibes una meishi, queda implícito que puedes contactar con su dador, se establece un vínculo entre ambos. Es común recurrir a las meishis para pedir favores o iniciar contactos  profesionales aunque sea con personas con quienes no se ha mantenido la comunicación durante años. Parece ser que la influencia del sintoísmo ha calado hondo en este ritual. Para los japoneses cada una de las meishis contiene parte del espíritu de su “creador” y es por ello que se deben tratar con el mayor respeto: No doblarlas ni escribir sobre ellas, no meterlas en el bolsillo trasero del pantalón o cogerlas con las dos manos y hacer una leve reverencia al recibirlas son tan sólo algunos ejemplos. Durante el tiempo vivido en Japón he coleccionado gran cantidad de meishis. Las guardo con esmero esperando que en un futuro puedan serme útiles en mi deseo de iniciar una carrera profesional en el país...

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¿El declive de Konami?
Ago05

¿El declive de Konami?

Parece que Konami, una de las editoras de videojuegos más célebres de Japón, no atraviesa por su mejor momento. Si en un pasado, no muy lejano, nos deleitó con joyas de la industria como Metal Gear Solid, Pro Evolution Soccer o la saga de terror Silent Hill en la actualidad el foco mediático se centra en acontecimientos que pueden empañar la sobresaliente trayectoria de la compañía afincada en Tokio. La cancelación por sorpresa del proyecto Silent Hills P.T (a día de hoy seguimos sin conocer la versión oficial por parte de Konami) enfureció a un público ansioso por volver a estremecer con el renacimiento de uno de los mejores del género de terror. Al mismo tiempo, se hacía oficial la marcha de Hideo Kojima, aclamado director de la franquicia Metal Gear (responsable junto a Guillermo del Toro del ya nombrado Silent Hills P.T), por parte de la compañía japonesa. Parece que varios desencuentros terminaron por minar una de las relaciones más fructíferas de la industria del videojuego. Pero la cosa no acaba aquí. A principios de esta semana el periódico Nikkei acusaba a Konami de controlar a sus empleados como si de una cárcel se tratara. Según el artículo, parece ser que un cambio en la estrategia empresarial de la compañía, ávida por conseguir mayores beneficios con menores costes a través de la creación de juegos para dispositivos móviles, ha sido el causante de empeorar las relaciones entre trabajadores y directivos. El medio de comunicación japonés describe prácticas de control y abuso a los trabajadores de Konami que recuerdan a situaciones acaecidas en una prisión o a un entorno más propio del Gran Hermano descrito por George Orwell. Por ejemplo, Nikkei afirma que los empleados que salen de las oficinas a la hora de comer tienen su ausencia controlada con tarjetas de tiempo. Aquellos que se exceden del tiempo establecido son señalados por la empresa anunciando sus nombres. Por otro lado, la gran cantidad de cámaras de vigilancia situadas en los pasillos de la sede de la compañía en Tokio apunta a que no han sido colocadas meramente por motivos de seguridad, sino para controlar cada paso de los empleados. Si estos no demuestran ser de utilidad son reasignados y degradados a otros puestos como guardias de seguridad, personal de limpieza en los clubs de fitness de Konami, u otros trabajos en las empresas de pachinko de la compañía. Según desveló el periódico Asahi News en 2013 estás prácticas de mobbing no solo se aplican a los trabajadores normales sino también a productores de renombre dentro de la empresa. El artículo del Nikkei incluso apunta a un control en las...

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