Récord de asistencia en la XIX edición del Salón del Manga de Barcelona
Nov04

Récord de asistencia en la XIX edición del Salón del Manga de Barcelona

Más de 115.000 aficionados al manga, el anime y la cultura japonesa se han dado cita este fin de semana en la XIX edición del Salón del Manga de Barcelona. Récord de asistencia. El sábado, día de máxima afluencia, se superaron todas las previsiones de aforo obligando a los organizadores a dejar de vender entradas a media mañana. “No podemos seguir en un espacio que por aforo obliga a visitantes a hacer colas de más de tres horas y creo imprescindible buscar alternativas para el 2014” afirmaba el director del Salón del Manga y de Ficomic, Carles Santamaria. Los pabellones 1 y 2 de Fira de Barcelona, con 35.000 metros cuadrados destinados al evento, quedaron pequeños y es por ello que la organización se plantea, para futuras ediciones,  aumentar el espacio o trasladarse al recinto de Fira Barcelona situado en Gran Via. Los fans que acudieron al certamen pudieron disfrutar de un gran número de exposiciones, conferencias y actuaciones relacionadas con el mundo del manga-anime y la cultura japonesa así cómo descubrir las últimas novedades editoriales del sector. Asociaciones para el fomento de la cultura japonesa (Casa Asia, Consulado  General del Japón en Barcelona, o la Japan Foundation), editoriales especializadas en literatura japonesa (Satori o Taketombo books) o agencias de viajes especializadas (Viajando por Japón) compartieron espacio  junto a decenas de expositores de merchandising de las series manga del momento. No faltaron a la cita el mítico concurso de karaoke en japonés y los miles de asistentes  disfrazados de sus personajes favoritos (quienes gozaron de entrada gratuita el viernes). El deporte en el manga y el anime fue protagonista destacado de un certamen que contó con la presencia de entidades deportivas tales como el equipo de baloncesto Fiatc Joventut o el equipo de futbol CE Sabadell (muy ligado al país asiático desde la compra del club por parte de un empresario japonés). Además, los asistentes al evento tuvieron la oportunidad de conocer, en persona, a Yoichi Takahashi, creador de la mítica serie de animación Campeones y  protagonista de la exposición “Manga en juego”,  dedicada al fenómeno de Oliver y Benji. Más allá del fútbol y el baloncesto, se ofrecieron exhibiciones de béisbol (el deporte nacional de Japón), kárate, kendo, judo y sumo, a cargo de las distintas federaciones españolas oficiales. Por su parte, la franquicia de videojuegos Poket Monster, más conocida como Pokemon, tuvo también un papel destacado en la celebración del Salón del Manga con la visita de uno de sus creadores, Januchi Maseda.  El transgresor y vanguardista Shintaro Kago; el autor chino Li Kunwu y el director de animación Daisuke Nishio, popular por sus películas y series sobre Dragon Ball,...

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Zombies de la economía japonesa: el salaryman (2)
Oct15

Zombies de la economía japonesa: el salaryman (2)

Hasta hace unos diez años, el salaryman tenía asegurado el empleo de por vida; ascendía en la jerarquía empresarial de acuerdo a un baremo basado en la edad en lugar de la valía personal. Cuando llegaba a los 40 años alcanzaba un puesto de gerencia intermedia. Veía aumentado su sueldo, pero también aumentaban las horas de trabajo asignado, al mismo tiempo que sus responsabilidades hacia sus superiores y personas a cargo. Largas jornadas laborales que acostumbraban a terminar con los salaryman bebiendo en algún izakaya de la zona o en el karaoke con los compañeros. Una válvula de escape para el estrés generado por el agotador ritmo de vida que llevan. Bien entrada la noche, las calles de las ciudades japonesas y también el 終電 (shuuden, último tren de la noche) son escenario de alguna de las instantáneas más inverosímiles con los salaryman de protagonistas. Si no sucumbía al kiroshi –caerse muerto a causa del exceso de trabajo- a los 60 años lograba llegar a la cima de la pirámide empresarial y, poco después, a la jubilación. En el momento de dejar la empresa el antiguo salaryman podrá empezar a disfrutar de su familia y sus aficiones con una renda de por vida que le permitirá seguir viviendo de forma cómoda hasta sus últimos días. Aunque todavía se trata de un escenario típico, lo cierto es que la situación está siendo redefinida. El escenario económico (el país asiático sufre un estancamiento de la economía desde hace 20 años) ha cambiado enormemente las pautas laborales en Japón. La forma de ascender por antigüedad ha dado paso a un sistema donde empiezan a primar las capacidades personales. Al mismo tiempo, los cazatalentos y los cambios de trabajo empiezan a ser comunes. ¿Las dificultades económicas que atraviesa el país producirán un cambio en el sistema laboral japonés? Lo veremos en el próximo...

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El ritual de las meishis
Oct04

El ritual de las meishis

Japón es, sin duda, uno de los países que otorga mayor importancia a los ritos y costumbres. Han sido algunos los artículos que he dedicado a hablar de las costumbres propias del país asiático. Costumbres tales como ir a cantar al karaoke, los baños fuera de casa en el sentô o disfrutar de la floración de los cerezos durante el hanami, entre otros. La extremada educación de los japoneses les ha llevado a ritualizar todas las esferas de su vida cotidiana y la empresa o el trabajo no quedan exentos. Es por esto que hoy me gustaría dedicar unas líneas a hablar de las 名詞 (meishi o “tarjeta de negocios”). Los japoneses acostumbran a ser personas de lo  más respetuosas con los suyos y es por ello que dentro de la empresa existen toda una serie de normas de “buen comportamiento”. Una de estas normas “no escrita” son las meishi, un elemento de gran importancia a la hora de iniciar una conversación con un desconocido, un miembro de otra compañía o empresa e incluso con un cliente. En la meishi aparece información como el nombre de la empresa, el 肩書き (katagaki  o puesto que una ocupa en la misma), datos de contacto como el teléfono móvil, el correo electrónico y muchos ya empiezan a añadir sus cuentas de Facebook, Twitter e incluso Line (el WhatsApp japonés). Las meishis son un elemento de caudal importancia en la vida profesional de todo japonés. Cada una de estas tarjetas es guardada con esmero (algunos incluso  las cuidan como si de trofeos se tratasen) y es que una vez recibes una meishi, queda implícito que puedes contactar con su dador, se establece un vínculo entre ambos. Es común recurrir a las meishis para pedir favores o iniciar contactos  profesionales aunque sea con personas con quienes no se ha mantenido la comunicación durante años. Parece ser que la influencia del sintoísmo ha calado hondo en este ritual. Para los japoneses cada una de las meishis contiene parte del espíritu de su “creador” y es por ello que se deben tratar con el mayor respeto: No doblarlas ni escribir sobre ellas, no meterlas en el bolsillo trasero del pantalón o cogerlas con las dos manos y hacer una leve reverencia al recibirlas son tan sólo algunos ejemplos. Durante el tiempo vivido en Japón he coleccionado gran cantidad de meishis. Las guardo con esmero esperando que en un futuro puedan serme útiles en mi deseo de iniciar una carrera profesional en el país...

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La ciudad que nunca duerme: Tokio (5)
Sep10

La ciudad que nunca duerme: Tokio (5)

Cuando un “tokiota” se encuentra con alguien por primera vez suele preguntar: ¿De dónde eres? ¿Cuántos años tienes? ¿Estás casado? ¿Qué haces en tu tiempo libre? Las respuestas le permitirán dirigirse y tratar al interlocutor del modo más apropiado según su propia situación. Así, la costumbre de intercambiar tarjetas de presentación (meishi) es la versión ritual de este procedimiento. Si le pregunta a una mujer por su hobby, es probable que responda que le gusta ir de compras o practicar la ceremonia del té; y si le pregunta a su marido, dirá, con melancolía, que el golf, aunque seguramente dedique casi todo su tiempo libre a ver el béisbol o a ir de pesca. Sin embargo, una gran mayoría de ciudadanos de la capital gastan la mayor parte de su tiempo y dinero en comer fuera, cantar en el karaoke y en la bebida, sin ningún tipo de complejos, el vehículo más habitual para la distensión social. Todo el mundo en Tokio, desde los habitantes de la llamada shitamachi (ciudad baja) hasta los yamanote-fu (gente pudiente de la zona alta), pasando por todos los grupos intermedios, se consideran personalmente miembros de la clase media, igualitarios y desencantados de la política que rige la ciudad.  Se consideran mucho más sofisticados que sus vecinos de las provincias, que consideran a los tokiotas “habitantes de otro planeta”. Además, los tokiotas también se presentan a sí mismos como gente muy cosmopolitas, lo cual significa que hay más señales y carteles en inglés, y que se esfuerzan por convencerse de que no todos los occidentales son estadounidenses. Aún así, en comparación con Osaka, una ciudad bastante más cálida y abierta en la que el saludo informal ¿Goki den yo? (¿Qué? ¿Haciendo dinero?), los tokiotas son, por lo general, gente fría. Así lo afirman el resto de japoneses: los de Tokio no son como nosotros. A mi entender tienen gran parte de razón. Lo que otorga gran atractivo a la ciudad es la riqueza de su panorama urbano y una cultura en la que la tradición ancestral convive, hombro con hombro con la última novedad, así como el hecho de ser considerada por muchos “una ciudad que nunca...

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La ciudad que nunca duerme: Tokio (4)
Sep08

La ciudad que nunca duerme: Tokio (4)

Los aspectos presentados en los artículos anteriores ayudan a explicar fenómenos culturales como el pachinko (máquinas tragaperras que funcionan con bolas) y el manga, que en Japón actúan como verdaderas “válvulas de seguridad” psicológicas. En el pachinko, la intencionada sobrecarga sensorial es hipnotizadora. El manga es la ruta de escape para los deseos reprimidos de millones y millones de japoneses, que no son sino uno más de los aranceles que debe pagar esta sociedad, a veces tan dócil.   La población de Tokio está formada por los Edoko, los nuevos “tokiotas”, transeúntes (como los vagabundos), vendedores ambulantes, viajeros y turistas, junto con pequeñas “bolsas” de inmigrantes. Todos ellos pueden vivir indistintamente tanto en apartamentos privados como en alojamientos de subvención pública, así como en casas de madera (herencia de la Época Edo). No falta quien se aloja en pensiones, miserables o lujosas, y en casas de época hechas de madera y papel. La mayoría vive de alquiler porque, con los desorbitados precios del suelo, son pocos los que se embarcan en la aventura de la hipoteca. Los jóvenes tokiotas se sienten atraídos por la variedad ilimitada de estilos de vida que ofrece la capital asiática, así como por la abundancia de trabajos a tiempo parcial (los llamados arubaito, un préstamo lingüístico de la palabra alemana arbeit o trabajo). La ciudad cuenta con alrededor de 350.000 extranjeros. Cabe destacar que, en la actualidad, Japón cuenta con una tasa de inmigración que no supera el 2% de su población total, muchos de los cuales son residentes de tercera o cuarta generación (chinos, coreanos, brasileños de ascendencia japonesa y filipinos); otros son ejecutivos de empresas multinacionales destinados en la capital; no pocos son estudiantes y, más de uno, es el cónyuge de algún nativo. Una amalgama que conforma uno de los núcleos urbanos más poblados del...

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