El Monte Fuji: el volcán sagrado
Feb15

El Monte Fuji: el volcán sagrado

Hablar del Monte Fuji (Fuji-San en japonés) es hablar de uno de los grandes emblemas de Japón. Una montaña sagrada y venerada por todo el pueblo japonés y símbolo presente en gran mayoría de las postales recuerdo que se venden a lo largo y ancho del archipiélago nipón. Algunos dicen que el Monte Fuji, el pico más alto del país con 3.776 metros de altitud, es el más hermoso de la Tierra y que en él, habita uno de los espíritus más venerados de la religión autóctona del país, el sintoísmo. Última erupción del Monte Fuji La última y espectacular erupción del Monte Fuji, en 1707, se prolongó durante tres semanas aterrorizando a los habitantes de Edo, a 120 kilómetros de distancia, oscureciendo los cielos durante el día y envolviendo la ciudad en ceniza. En estos momentos sigue dormido y no parece que vaya a despertar en los próximos años. Considerado un territorio prohibido para las mujeres hasta 1868, en la actualidad ascienden a él más de 250.000 personas (una tercera parte extranjeros) de ambos sexos durante la temporada más propicia, entre julio y agosto. Leyendas sobre el Monte Fuji Numerosas leyendas han surgido en torno al venerable y venerado monte. Como muchas montañas de Japón y, también, de otros países orientales, ha sido asociado al Elixir de la Vida. La celebridad del Monte Fuji llegó a oídos, según la leyenda, de un emperador de China. Cuando le comentaron que la montaña se había creado en una sola noche llegó a la conclusión de que el Monte Fuji albergaba el Elixir de la Vida, así que reunió a un grupo de jóvenes muchachos y hermosas doncellas y zarpó con ellos hacia Japón Los juncos avanzaban por el mar bravío como una lluvia de pétalos dorados zarandeados por el viento salvaje, pero poco a poco la tormenta amainó y el emperador y su séquito pudieron contemplar el blanco esplendor del Fuji, alzándose imponente frente a ellos. Tras tomar tierra, el emperador reunió a los suyos en formación y comenzaron el ascenso a la cima en lenta procesión. Hora tras hora ascendía la procesión con el manto dorado del emperador al frente hasta que dejaron atrás el sonido del mar y mil pies pisaron la delicada nieve allí en lo alto, donde reinaba la paz y la vida eterna. Cerca ya del final del viaje, el viejo emperador empezó a correr lleno de gozo pues quería ser el primero en beber el Elixir de la Vida. Y cierto es que fue el primero en saborear la Vida que nunca envejece. Cuando su séquito le dio alcance descubrió que el emperador estaba...

Leer más
El arte de la jardinería japonesa
Ene23

El arte de la jardinería japonesa

La jardinería japonesa, un arte ya consagrado, se remonta a los siglos VI y VII d.C cuando fue introducida desde China y Corea. El equilibrio entre belleza natural y la artificial, con la montaña y el agua como iconos arquetípicos, son los principios que conforman la esencia de la jardinería tradicional. Los jardines japoneses, que combinan con primor estanques, arroyos saltarines, lirios y rocas cubiertas de musgo, son objetos para la plácida contemplación que se diseñan con sumo cuidado y en los que cada estación proporciona una perspectiva exclusiva de sus elementos. El máximo esplendor de los jardines japoneses, al igual que el de tantas otras artes formales del país asiático, se dio en el fértil clima económico y cultural de la antigua capital imperial, Kioto. En esencia, se distinguen tres clases de jardines: jardines de paseo, jardines con estanque y los denominados jardines “planos”. Dentro de esta última categoría, el Karesansui, o jardín de paisaje seco, es el mejor ejemplo de jardín de estilo zen. Los conceptos de un espacio cerrado y de la búsqueda de las dimensiones ilimitadas que se dan dentro de lo infinitamente pequeño se hallan en la raíz de los Kanshi-niwa, o jardines de contemplación, concebidos como medios para desarrollar la meditación y como auténticas obras de arte. Enmarcados, como si de un cuadro se tratara, en pequeños claustros, pretenden ser una especie de obra pictórica que cambiase en función de las estaciones y las características de la...

Leer más
El comercio en templos y santuarios
Ene17

El comercio en templos y santuarios

El Sintoísmo y el Budismo practicados en Japón ofrecen a lo largo del año gran cantidad de celebraciones y festejos. Fiestas nacionales como el Obon (お盆), el Día de los Niños (子供の日) o la festividad de la Mayoría de Edad  y también festividades locales como el Gion Matsuri (祇園祭り) o el Aoi Matsuri (葵祭) de Kioto. Durante los festivales, los santuarios sintoístas y templos budistas parecen auténticos mercados. Decenas de puestos de comida son improvisados y en ellos se pueden degustar y comprar delicias como los tako yaki (bolas de pulpo a la plancha) y tallarines fritos, así como caramelos, juguetes, máscaras y recuerdos.     Los edificios principales venden ingentes cantidades de abalorios religiosos, en especial los omamori (amuletos japoneses) contra la adversidad y omiku-ji (tarjetas de la fortuna). Por unos yenes se puede sacar un “palito” numerado del interior de una caja; a continuación se recibe una tarjeta que se corresponde con dicho número para, finalmente, enrollarla a un árbol y de ese modo ahuyentar los malos espíritus. Japón es considerado uno de los países más consumistas del mundo, donde el capitalismo ha llegado a límites inverosímiles. No es de extrañar que, incluso la religión, se haya convertido en una excusa para seguir fomentando este modelo económico basado en el...

Leer más
Un barrio de fantasía en pleno Kioto: Gion
Dic19

Un barrio de fantasía en pleno Kioto: Gion

Después de un par de artículos relacionados con Tokio, nos trasladamos a Kioto. Como muchos sabréis, en estos dos últimos años he pasado largas temporadas estudiando en esta ciudad y son innumerables los recuerdos y anécdotas que han viajado de vuelta a España conmigo. Hoy me gustaría presentar uno de los barrios más carismáticos de Kioto, donde aún pueden encontrarse vestigios de lo que en su día fue la antigua capital del país asiático. Hablo del barrio de Gion. Cruzando el puente sobre el río Kamo-gawa hacia el este, en dirección a Higashiyama (zona en la que se amontonan gran parte de los templos más famosos de la ciudad), se encuentra Gion, antiguo distrito de diversión y geishas de Kioto. En los últimos veinte años, el hormigón, las discotecas, los cabarés, las salas de pachinko y el incesante tráfico han cambiado de forma irreversible el rostro de este barrio, aunque todavía encontraremos aquí y allá viejas chaya (casas de té), machiya (casas de citas), ryokan (posadas tradicionales) y, sobretodo, gran cantidad de restaurantes de comida típica kiotense. Como vimos anteriormente, el Hanami es un acontecimiento nacional que toma su nombre del acto de “observar las flores”, y las flores de Gion en cuestión son las geishas, personajes centrales del reino conocido popularmente como kairyukai, el mundo de flores y sauces. Con sus antiguas fachadas de madera y parpadeantes farolillos, Gion es uno de los últimos lugares en los que podrá ver a las aprendices de geisha, maiko, y a las geishas hechas y derechas de camino a sus tareas nocturnas. Gion cuenta también con varios teatros. El Gion Corner; un teatrillo que ofrece la típica representación para los turistas, a base de un poco de bunraku y otro poco de ceremonia del té, el Teatro de Gion Kobu Kaburenjo; donde las maiko representan la tradicional Miyako Odori (danza de los cerezos) y el Teatro de Minamiza, que es el escenario más antiguo de kabuki del país. Además, el distrito da nombre a uno de los festivales más importantes dentro de la geografía japonesa, el Gion Matsuri. Gente de todos los rincones del país se reune a mediados de Julio para ver como los dioses de la ciudad de Kioto son sacados en procesión. Perderse por Gion un atardecer cualquiera puede resultar una de las mejores experiencias que el visitante pueda encontrar en su visita a...

Leer más
El Monte Fuji contaminado
Dic15

El Monte Fuji contaminado

Científicos japoneses detectan altos niveles de mercurio procedentes de la polución china en la cima del Monte Fuji. En días despejados, la silueta cónica del Monte Fuji se proyecta con elegancia contra el horizonte de la megalópolis japonesa, Tokio. El blanco de su cima y laderas se vislumbra detrás del ejército de rascacielos de la capital situada a más de un centenar de kilómetros. Símbolo y orgullo de un pueblo devoto como pocos, que considera al Monte Fuji su volcán sagrado, morada de dioses y del elixir de la vida. Lugar de peregrinación religiosa e inspiración de multitud de artistas el Fuji san, su nombre en japonés, parece estar siendo objeto de una amenaza medioambiental provinente del otro lado del mar, de la China. Según un reciente estudio publicado por la Universidad de la Prefectura de Shiga, cerca de la ciudad de Kioto, la montaña más alta de Japón (3776 metros) sufre las consecuencias de la grave contaminación atmosférica procedente de China con niveles de mercurio muy superiores a cualquier otra región japonesa. Los científicos constataron valores cercanos a los 2,8 nanogramos (la millonéssima parte de un miligramo) de mercurio por metro cúbico de aire en la cumbre del Monte Fuji, cuando en áreas sin contaminación estos oscilan alrededor de 1 nanogramo. Sin embargo, el Ministerio de Salud Japonés asegura que dichos niveles no deben suponer una amenaza para la salud de las personas y recordó que los mínimos en este sentido están situados en los 40 nanogramos. “Esta claro que el mercurio que es emitido (a la atmósfera) por China llega al Monte Fuji. Cada vez que la concentración de dicha substancia era alta, la masa de aire procedía de China”, asegura tajante el profesor de Ciencia Medioambientales Nagafuchi. “Utilizamos el Monte Fuji como torre de observación y por el mismo motivo se han instalado campos de experimentación en las cumbres de otras montañas japonesas: Norikura, Ibuki y Kuromi-dake” añade el profesor Nagafuchi. Estos niveles de contaminación de mercurio y otros elementos tóxicos, como arsénico y telurio, se deben a la combustión del carbón por parte de las fábricas y centrales térmicas chinas. Durante dicho proceso, grandes cantidades de mercurio son liberadas y posteriormente transportadas por los vientos desde el continente hasta la península japonesa. Los expertos afirman que no es la primera vez que China parece “exportar” la polución generada por su rápido desarrollo económico. Muestra de ello son los pinos de los bosques de la isla de Yakushima – situada en la prefectura de Kagoshima, al sur del país- que están muriendo debido a la polución y contaminantes que llegan de China transportados por los...

Leer más