El haiku y Matsuo Basho
Nov13

El haiku y Matsuo Basho

La poesía japonesa comprime un rico imaginario y mucho poder emocional en unas pocas palabras. Debido a la creciente influencia del zen a partir del siglo XIV, el concepto de “menos es más” impregnó el espectro cultural. Su forma más depurada y sintética es el haiku, un poema evocador y a menudo elegíaco de tres versos de cinco, siete y cinco moras de forma respectiva. Las 31 sílabas de la poesía clásica tanka (la principal forma poética entre los siglos IX y XIII) fueron reducidas a las actuales 17 del haiku. De los exponentes del haiku, ninguno es tan venerado como Matsuo Basho. Nacido samurái, Basho estudió en un monasterio zen antes de sobresalir como poeta. Habitualmente recorría el país durante meses, salpicando sus diarios de viaje con haikus magistrales. Su obra principal Oku no Hosomichi (El estrecho camino hacia el lejano norte) fue escrita en 1689 en el transcurso de su gran viaje a la región de Tohoku, al norte de la isla de Honshu. Matsuo Basho es considerado el máximo precursor del concepto del kigo dentro del haiku. Una palabra capaz de evocar en el lector una imagen perteneciente a una de las cuatro estaciones del año. Frágil y envejecido prematuramente, el poeta murió durante uno de sus viajes, víctima de los alimentos envenenados que comió en una posada cuando se dirigía...

Leer más
Mariano Rajoy habla en japonés
Oct03

Mariano Rajoy habla en japonés

Este miércoles, durante la primera jornada de su visita a Japón, Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español, ha aprovechado el último acto del día para hacer sus pinitos con el japonés: どうもありがとうございました(Dômo arigatô gozaimashita o en su traducción “muchas gracias”) fueron sus palabras. Así concluía su intervención en la inauguración de la exposición Dentro y Fuera, las dos caras del informalismo español, que reúne obras de artistas españoles reconocidos mundialmente como Tapies, Saura o Esteban Vicente. Durante su discurso el jefe del ejecutivo español quiso felicitar a la ciudad de Tokio por su designación como sede de los Juegos Olímpicos de 2020. Unos juegos a los que también optó la capital española, Madrid, que posteriormente sería descartada en la primera de las votaciones por los miembros del Comité Olímpico Internacional.  “Estoy seguro de que serán un gran éxito y desde España contribuiremos a todo lo que esté a nuestro alcance para conseguirlo“ afirmaba Rajoy quien de este modo quiso el pistoletazo de salida a las actividades culturales, en Tokio, del denominado Año Dual España-Japón. Unos actos que conmemoran el 400 aniversario de la primera delegación diplomática japonesa en España. Fue en 1613 (año 18 de la Era Keicho) cuando, tras obtener el permiso de Tokugawa Ieyasu (shogun retirado 1592-1616), el señor feudal Date Masamune (1567-1636) decidió enviar una delegación a Europa (concretamente a España y Roma) con el objetivo de solicitar el establecimiento de las primeras relaciones con Nueva España (por aquél entonces México) así como el envío de misioneros a Japón. La expedición recibió el nombre de Embajada Keicho a Europa y estuvo encabezada por el samurái Hasekura Tsunenaga (1570-1621) y por el fraile franciscano español Luís Sotelo (1574-1624). La misión salió de la actual prefectura de Sendai en octubre de 1613 y llegó a España un año más tarde habiendo travesado el Océano Pacífico y el Océano Atlántico. En enero de 1615 Hasekura Tsunenaga se trasladaría a Madrid donde sería recibido en audiencia por el monarca de la época, Felipe III. Recibió el bautismo y puso rumbo a Roma, donde visitaría al Pontífice Paulo V. Finalmente, después de siete años y tras  permanecer durante un tiempo en Coria del Río, Sevilla, el samurái Tsunenaga puso fin a su viaje regresando a Japón. Los actos del jefe del ejecutivo español han seguido con una visita fugaz a Fukushima, donde ha expresado su solidaridad y apoyo a las autoridades civiles en la inauguración de la exposición Flores de Invierno, que rememora la tragedia de marzo de...

Leer más
La prueba (2)
Ago17

La prueba (2)

Tras haber cenado juntos, la doncella abandonó la habitación y a las doce de la noche regresó vestida completamente de blanco. La mujer y el samurái salieron juntos de la casa y recorrieron las calles de la ciudad y se adentraron en el gran cementerio. La doncella caminaba en primer lugar, guiando al samurái, cuya mano descansaba en la empuñadura de su espada. Cuando los ojos del enamorado se acostumbraron a la oscuridad pudieron ver a la muchacha cavando en el suelo con una pala. Cavaba con rapidez pero se detuvo al llegar a la tapa de un ataúd. Entonces levantó la tapa y sacó el cadáver de un niño, arrancó un bracito y comenzó a comerlo mientras le ofrecía a su pretendiente el otro: Si me amas, ¡Come lo que yo como! Sin dudarlo el samurái se sentó al lado de la tumba y comenzó a comer. ¡Exquisito! Por favor, dame un poco más. Llegados a este punto la leyenda pierde el componente terrorífico pues ni la doncella ni el samurái comieron un cadáver pues el niño estaba hecho de delicioso mazapán. La doncella se regocijó y se lanzó a los pies del samurái: ¡Al fin he encontrado un hombre valiente! Me casaré contigo ya que eres el hombre que siempre he estado buscando. Por fin esta noche te he encontrado. Historia sacada de Mitos y Leyendas de Japón de F. Hadland...

Leer más
La prueba (1)
Ago16

La prueba (1)

Sucedió una vez que a cierta hermosa doncella, contrariamente a la tradición japonesa, se le permitió escoger marido. Muchos pretendientes acudieron para ser elogiados y la agasajaban con hermosos regalos, le escribían bellos poemas y murmuraban palabras de amor. Ella, con delicadeza, respondía a cada pretendiente: me casaré con el hombre que posea valor suficiente para superar cierta prueba. Pero espero que, por vuestro sagrado honor de samuriai, jamás divulguéis el contenido de dicha prueba, sea cual sea. Todos los aspirantes aceptaron las condiciones pero uno tras uno se iban de su lado con el horror reflejado en sus rostros. Así, aquellos pretendientes cesaron su cortejo y nunca jamás pronunciaron una palabra al respecto de aquella misteriosa prueba secreta. Al final un samurái humilde, tan pobre que su única posesión era su espada, llegó a la casa de la doncella para expresar su voluntad de enfrentarse a la prueba y así convertir la bella joven en su...

Leer más
El haiku y Matsuo Basho
Jun14

El haiku y Matsuo Basho

La poesía japonesa comprime un rico imaginario y mucho poder emocional en unas pocas palabras. Debido a la creciente influencia del zen a partir del siglo XIV, el concepto de “menos es más” impregnó el espectro cultural. Su forma más depurada y sintética es el haiku, un poema evocador y a menudo elegíaco de tres versos de cinco, siete y cinco moras de forma respectiva. Las 31 sílabas de la poesía clásica tanka (la principal forma poética entre los siglos IX y XIII) fueron reducidas a las actuales 17 del haiku. De los exponentes del haiku, ninguno es tan venerado como Matsuo Basho. Nacido samurái, Basho estudió en un monasterio zen antes de sobresalir como poeta. Habitualmente recorría el país durante meses, salpicando sus diarios de viaje con haikus magistrales. Su obra principal Oku no Hosomichi (El estrecho camino hacia el lejano norte) fue escrita en 1689 en el transcurso de su gran viaje a la región de Tohoku, al norte de la isla de Honshu. Matsuo Basho es considerado el máximo precursor del concepto del kigo dentro del haiku. Una palabra capaz de evocar en el lector una imagen perteneciente a una de las cuatro estaciones del año. Frágil y envejecido prematuramente, el poeta murió durante uno de sus viajes, víctima de los alimentos envenenados que comió en una posada cuando se dirigía a...

Leer más