Love Hotels (2)
May30

Love Hotels (2)

Sólo en Tokio hay más de 3.000 hoteles de citas. Se trata de un negocio muy rentable: su clientela supera en número al total de visitantes de Disneyland Tokio, a cuyas construcciones, por cierto, se parecen. Las últimas tendencias temáticas apuntan hacia un público joven que prefiere habitaciones de buen gusto, de las que se encuentran en las revistas de decoración. Con este cambio de imagen, incluso la expresión que los define, love hotels (hoteles del amor), está dando paso a otras más elegantes como leisure hotels (hoteles de ocio). Es tal la obsesión por la intimidad de algunos clientes, que incluso se llega a ocultar con fundas las matrículas de los coches, y el acceso a los garajes se realiza a través de cortinas de plástico. Los locales suelen estar rodeados de arbustos y setos podados con esmero, que ocultan parcialmente la entrada de la clientela más tímida.   Las parejas eligen sus habitaciones con papeles iluminados en la recepción, y abonan el importe a un empleado oculto detrás de las pantallas. Aunque los precios por dos horas puedan parecer excesivos, las tarifas para una noche completa son sorprendentemente moderadas, incluso un poco más bajas que las de los hoteles...

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Love Hotels (1)
May15

Love Hotels (1)

En los dos próximos artículos hablaré de uno de los comercios más curiosos y a su vez más característicos de Japón: los Love Hotel. Los hoteles de citas son un reflejo de las restricciones y las paradojas de una sociedad conservadora y al mismo tiempo promiscua. Populares entre las jóvenes parejas, y escampados por los barrios de ocio de las grandes ciudades niponas, los hoteles de citas acogen también a matrimonios para los que la presencia de los hijos en sus minúsculos apartamentos no favorece la intimidad. Del mismo modo, estos hoteles del placer también son útiles para las personas involucradas en aventuras extramatrimoniales, que los utilizan como punto de encuentro beneficiándose de la extrema intimidad que estos ofrecen a sus clientes. Cada love hotel se distingue por su temática. Así, podremos encontrar negocios donde las habitaciones están repletas de motivos referentes a la antigua Roma, Egipto, a un futuro lejano e incluso a los más conocidos superhéroes. Abundan los establecimientos donde predominan el color rojo y los corazones, con camas de agua y pétalos de rosa escampados por toda la habitación. Al mismo tiempo, se busca satisfacer al cliente ofreciéndole distracción con videojuegos, películas (la gran mayoría de temática adulta), comida, bebida, disfraces para hacer realidad sus fantasias más ocultas y juegos eróticos. El prototipo de la fantasiosa disposición que caracteriza a muchos de estos establecimientos podría haber sido el antiguo barrio de Yoshiwara, primer barrio de placer de Tokio, o el conocido barrio rojo de Amnsterdam. En 1911, un incendio destruyó la que fuera la ciudad sin noches. Desde entonces se construyeron diversos burdeles de dudoso estilo occidental, de los que sólo nos han llegado fotografías, que muestran una mezcolanza de arcos, farolas de gas, torres cuadrangulares y cornisas poco...

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El negocio del sexo en Japón (4)
Ago09

El negocio del sexo en Japón (4)

Además de las opciones presentadas en el último artículo existen otras opciones como las “saunas”. Conocidos anteriormente como “baños turcos” –cambiaron de nombre ante las protestas de la comunidad turca de Japón-, estos establecimientos proponen duchas y masajes excitantes que pueden ir más allá en función del precio.La mayor concentración de estos locales se halla en Yoshiwara (uno de los barrios de prostitución oficializados en el antiguo Tokio), en el distrito de Taito. Los precios parten de los 25.000 yenes. Por último, las mayores concentraciones de hoteles del amor (love hotels) se encuentran en el barrio de Kabuki-cho, en Shinjuku; en Maruyamacho, en Shibuya y cerca de la estación de Uguisudani, en Ueno. Disponen de una fastuosa decoración, televisión por cable con gran cantidad de películas para adultos y un mini bar bien provisto, y se accede a ellos a partir de los 3.500...

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El negocio del sexo en Japón (3)
Ago08

El negocio del sexo en Japón (3)

Los precios son o fijos, o según tarifa horaria, a partir de 12.000 yenes los primeros, y de 8.000 los segundos. Algunos lugares pueden hinchar la factura con impuestos y en concepto de servicio, por lo que es aconsejable fijar bien los precios desde el principio. Merece la pena mantenerse al margen de los lugares no profesionalizados porque las nuevas leyes castigan con severidad la práctica del sexo con menores. Los Pink-Salons son cabarés en los que las camareras lucen exiguos atavíos y en los que la oscuridad de la sala deja manos libres a los clientes. Los precios parten de los 8.000 yenes y dependen de las diversas opciones disponibles. En los locales de striptease, las bailarinas siguen el ritmo de la música sensual, mientras que en algunos lugares se celebran exhibiciones de sexo en vivo sobre el escenario. Las entradas más baratas son de 3.000 yenes. A partir de los 8.000 yenes, es posible acceder a establecimientos de cuidados corporales muy de moda (health clubs), que ofrecen a los clientes varones duchas y masajes estimulantes y otras variaciones, como las ofrecidas por salones de “estética” (esute), y de servicio a domicilio (deri-heru, del inglés derivery...

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El negocio del sexo en Japón (2)
Ago06

El negocio del sexo en Japón (2)

Para los visitantes de paso que busquen ese tipo de distracciones y que no puedan hablar japonés, la situación no es alentadora: la culpa la tienen dos grandes obstáculos que durante los últimos diez años han impuesto su ley. El primero es el precio, ya que aunque los extranjeros pudieran no considerarlo ultrajante, a los japoneses les vacían los bolsillos: en comparación con otros países asiáticos, se acaba pagando mucho más al cambio en euros. El segundo inconveniente es el SIDA, cuya propagación ha inducido a muchos establecimientos a cerrar sus puertas a los extranjeros. Sin embargo, buena parte de las mujeres implicadas en el negocio del sexo son extranjeras y, por ello, más proclives, quizás, a aceptar clientes foráneos, eso sí, a precios japoneses. Aunque la vida nocturna es, por regla general, segura, la prostitución, como en cualquier otro lugar, no lo es tanto. El sentido común aconseja ponerse en manos de un nativo o, al menos, de alguien que hable japonés y que conozca bien el panorama. Tokio dispone de numerosas “zonas de entretenimiento para adultos”, en Shinjuku, Ikebukuro, Ueno, Shibuya, Ropppongi y Kinshicho. En algunos locales de alterne, las camareras (que por lo general no ejercen la prostitución) se sientan junto a los clientes varones, les sirven las bebidas y les dan conversación. Los establecimientos de gama alta pueden ofrecer música en directo y espectáculos en vivo. No es fácil encontrar camareras japonesas que hablen inglés y mucho menos español, pero no faltan aquellas que desean mantener una conversación en un idioma diferente al...

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