La universidad japonesa (1)
Sep22

La universidad japonesa (1)

De mis días como estudiante de la Kyoto University of Foreign Studies tuve la oportunidad de conocer de primera mano cómo es la vida de un universitario japonés. La división de la jornada lectiva en períodos permite a los estudiantes confeccionarse un horario a su medida y, como consecuencia, la gran mayoría pasa varias horas muertas en las cafeterías del campus. Allí era donde, al terminar las clases de japonés, aprovechaba junto a otros compañeros para avanzar con la gran cantidad de tareas que se nos había encargado, ya fuera para el día siguiente o a semana vista. Durante estos ratos, me di cuenta que, nosotros, estudiantes de intercambio éramos los únicos de todo el local que estábamos inmersos en tareas de índole diversa. ¿Por qué los estudiantes japoneses apenas dedican tiempo al estudio personal, a hacer deberes? ¿Qué es para ellos la enseñanza superior? ¿Cómo viven los años de universidad? Todas estas cuestiones encontraron su respuesta después de hablar con algunos estudiantes: La universidad es tiempo de relax para nosotros; los profesores apenas nos exigen deberes y lo único que debemos preocuparnos es por la asistencia y por un par de exámenes finales; venimos a la universidad para aprender pero lo importante es estar con nuestros amigos, hablar de chicos y organizar fiestas; hemos estudiado demasiado en el pasado y ahora nos merecemos disfrutar un poco. Son sólo algunas de las respuestas, la gran mayoría de la misma índole, que demuestran que, para muchos japoneses, llegar a la universidad es un “alivio”. El sistema educativo japonés tiene como objetivo formar a sus estudiantes desde pequeños y encaminarlos hacia los exámenes de ingreso a las mejores universidades. Una vez conseguido, los alumnos pueden relajarse. Aún, a día de hoy, el caché de la universidad será la premisa más valorada por las empresas a la hora de contratar. Las cualidades personales, el expediente académico, actitud, iniciativa… serán tomadas en consideración después de ver el nombre de la universidad del graduado. En el siguiente artículo ahondaré un poco más la cuestión del sistema educativo japonés a partir de mis experiencias como estudiante de una universidad japonesa. ¡No te lo...

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De vuelta y con nuevos retos
Ago03

De vuelta y con nuevos retos

Han pasado más de dos meses desde mi último artículo. Las clases en la universidad me obligaron a dedicar gran parte de mí tiempo libre al estudio de la lengua japonesa y, debido a ello, tuve que dejar un poco de lado el blog. Sin embargo y, una vez graduado de la Kyoto University of Foreign Studies (京都外国語大学) puedo decir que durante estos meses he dado un gran paso adelante en el aprendizaje del idioma y, a la vez, he seguido conociendo las vicisitudes de una sociedad que, en multitud de ocasiones, había idealizado, incluso mitificado. Tres estancias en Japón que suman ya un año de vivencias en un país del cual, sigo enamorado pero del que he aprendido también a distanciarme, a ser capaz de captar su esencia desde un punto de vista más objetivo. Sociedades diametralmente opuestas, española y japonesa, con un sinfín de contradicciones difícilmente enumerables en un espacio como este pero que otorgan un mayor aliciente a mi estudio de la cultura japonesa.  Justo antes de embarcarme en esta nueva aventura por el país del sol naciente, con prisas y sin muchas esperanzas solicité la beca Monbushô (文部省). Una beca otorgada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes japonés para realizar un año de estudios japoneses en una universidad del país. Una beca, con una dotación económica muy importante cuyos requisitos eran, sin duda, poseer un elevado nivel del idioma japonés, pero también conocimientos de la cultura del país asiático. La sorpresa fue mayúscula cuando me informaron que había sido seleccionado como candidato español para la beca y que, a finales de setiembre de este año, volvería a hacer las maletas para embarcarme en una nueva aventura por tierras de la isla de Kyûshû (九州). Más concretamente, el gobierno japonés me reservaba una plaza en la Universidad de Miyazaki, (宮崎大学) al sur de la isla. Sin duda un nuevo reto. Me despido de Kioto a la espera de descubrir una nueva ciudad, alejada de los centros económicos del país, muy probablemente con gente distinta a la conocida hasta la fecha y con un objetivo claro: seguir perfeccionado mi japonés y ampliar los conocimientos sobre la cultura japonesa. Durante este by pass hasta mi nueva marcha espero seguir publicando artículos de forma asidua. ¡Seguid atentos al blog y hasta la...

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¡De viaje!
May25

¡De viaje!

El artículo de hoy lo dedicaré a explicar y a comentar un poco el viaje que nos organizó la 京都外国語大学 (Universidad de Lenguas Extranjeras de Kioto) a los 留学生 (estudiantes de intercambio). Un pequeño receso para relajarnos y escapar, un poco, de la rutina que supone el estudio diario e intensivo del japonés. En este caso el itinerario nos conduciría al noreste de la antigua capital imperial. A unas cinco horas en autobús y alejada del bullicio de las grandes metrópolis japonesas (Tokio, Osaka, Nagoya) se encuentra la pequeña aldea de Shirakawago (白川郷). En plenos alpes japoneses, en la prefectura de Gifu, este pequeño oasis de paz y tranquilidad invita al viajante a pasear tranquilamente por sus calles, contemplar su peculiar arquitectura y gozar de un paisaje natural difícil de plasmar en las más bellas estampas. Shirakawago es Patrimonio de la Humanidad desde 1995 cuando la UNESCO decidió proteger y preservar su privilegiado entorno natural y su arquitectura. Las casas de Shirakawago son conocidas como Gassho-Zukuri. Dieciocho metros de ancho, diez de alto y un tejado terminado en punta para soportar el peso de las fuertes nevadas son las principales características de estas construcciones. La forma triangular de los tejados de las Gassho-Zakuri, tiene, además, un significado religioso: dos manos que rezan a los dioses de las montañas y/o a Buda (según la religión practicante). Las Gassho-Zukuri son reparadas cada 40 años con la ayuda de todo el pueblo. Una vez inmortalizado el bello paisaje de Shirakawago en nuestras cámaras particulares nos pusimos otra vez en marcha. Perdido en los montes de Takayama (高山) y sin nada más que naturaleza a su alrededor contemplamos el fantástico ryokan (旅館) donde nos hospedaríamos esa noche. Un hotel tradicional japonés con todo tipo de lujos: habitaciones con tatami, futones y vistas privilegiadas y con un onsen exterior (baños termales), también llamado rotenburo, (露天風呂) en el que pudimos relajarnos después de tantas horas de viaje. Por si fuera poco, la universidad y el mismo ryokan nos ofrecieron una cena de gala con marcado estilo japonés. Vestidos con los tradicionales yukata (kimono ligero) pudimos disfrutar de la cocina tradicional del país asiático. Al día siguiente, sin haber dormido apenas un par de horas, pusimos rumbo a HidaTakayama (飛騨高山) antiguo feudo del shogunato Tokugawa durante la época Edo (1603-1868) y lugar de reposo de uno de los más importantes señores feudales afines al gobierno militar. Con esta última visita terminó este pequeño pero intenso viaje. Os dejo con un video realizado con las fotos tomadas durante estos dos días. ¡Saludos y hasta la próxima!...

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Comienzan las clases
Abr10

Comienzan las clases

Finalmente, empezaron las clases. Esta será una semana de pruebas. Se nos permite asistir a todas las materias para comprobar el nivel de japonés que se requiere en cada una de ellas y, del mismo modo, tener la posibilidad de ir perfilando nuestros intereses hacia un itinerario más enfocado al estudio de la lengua o al estudio de la cultura y sociedad del país. El hecho de haber estado anteriormente en la universidad hace que conozca la mayoría de asignaturas y pueda tomarme las cosas con otro ritmo sin el estrés, a menudo inevitable, de los primeros días. A lo largo de este semestre, a parte de las quince horas semanales de japonés, pretendo centrarme en aspectos relacionados con la historia y la literatura japonesa. Durante el tiempo que lleva activo este blog he ido publicando artículos relacionados con esta temática, así que pienso que este bagaje obtenido podrá ayudarme a la hora de entender mejor el contenido de las asignaturas. Un contenido que, por primera vez, estudiaré en total inmersión. Por otro lado, durante los cuatro meses que estaré en la universidad, la directora del departamento de español me ha contratado para ayudarla en una de sus clases. Una vez a la semana, estaré en contacto con los estudiantes, resolviendo sus dudas y ayudándoles en el aprendizaje del español. De este modo, podré seguir acumulando experiencia dentro del mundo del Español como Lengua Extranjera (ELE). ¡Hasta la próxima! またね!...

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Primeros días en Kioto
Abr04

Primeros días en Kioto

Y paso una semana. Estos primeros días los he dedicado a coger otra vez el ritmo de la sociedad japonesa. Nueva habitación, nuevos compañeros, distintos horarios, en definitiva, un cambio de chip completo. Sin embargo, la experiencia del año pasado ha permitido familiarizarme rápidamente con la nueva rutina y el día a día en Japón. En la universidad, parece que los nuevos estudiantes poseen gran dominio de la lengua japonesa así que, independientemente de la lengua materna de cada uno, nos comunicamos en japonés y podemos ir aprendiendo poco a poco de nuestros errores. Entre ayer y hoy hemos hecho los exámenes de nivel: una prueba escrita y una entrevista personal que ayudará a determinar nuestro conocimiento del idioma para posteriormente distribuirnos en cinco grupos.    Por otro lado, antes de iniciar esta nueva experiencia en japón realicé las pruebas para la beca del Ministerio de Educación Japonés (文部科学省). Una beca que permite realizar un año de estudios en una universidad japonsa para mejorar el idioma y, al mismo tiempo, realizar un trabajo de investigación sobre un área concerniente con la cultura y la sociedad japonesa. Dos días después de mi llegada a Kioto recibía un correo electrónico en el cual me comunicaban que había sido seleccionado como candidato para la beca en España. De este modo, todo parece indicar que mi periplo por tierras japonesas se prolongará, al menos, hasta mediados de 2013. Parece que los cerezos están a punto de florecer. El mal tiempo de este año y el frío han retrasado la época del hanami (花見) pero todo indica que durante las próximas semanas Japón volverá a presenciar uno de los espectáculos más bellos del mundo. Un año después, el país recupera la sonrisa con la llegada de la primavera....

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