Diversidad de templos en Japón: jinja

En el país asiático conviven el Sintoísmo, religión animista autóctona del archipiélago, el Budismo, procedente e importado de la China durante el siglo VI d.C o el cristianismo que entró en Japón durante el periodo de aislamiento internacional o periodo Edo (1603-1868) de la mano de los jesuitas españoles y portugueses que se afincaron en las ciudades de Nagasaki o Dejima, al sur del país. Un amalgama que ha permitido a lo largo de la historia confeccionar un rico paisaje arquitectónico de templos en Japón.

Las distintas religiones cohabitan en el país asiático de forma armoniosa y, si bien es cierto que los autóctonos no viven ligados a los preceptos y enseñanzas de las mismas, los templos en Japón se han convertido en lugar de peregrinaje y celebración para la gran mayoría de nipones. El nacimiento, el matrimonio, funerales, celebraciones de todo tipo marcadas en el calendario anual nipón se realizan en los recintos de los miles de templos y santuarios en Japón.

Templos en Japón: jinja, morada de dioses

A partir de este momento hablaremos de los jinja  (神社  じんじゃ). Estos santuarios en Japón están dedicados a la religión Sintoísta. Rinden culto a los dioses llamados kami (  かみ) y en su interior albergan objetos sagrados bajo custodia lejos del alcance de curiosos. Es costumbre que los japoneses visiten los templos sintoístas durante las festividades de Año Nuevo, durante el setsubun (節分 せつぶん), también para el shichigosan (七五三  しちごさん) y otras ocasiones de festejo popular. Tradicionalmente, a los recién nacidos se les lleva a este tipo de templos en Japón al igual que muchos matrimonios son oficiados en los jinja.

Protocolo de visita al jinja

Como hemos dicho, los jinja son santuarios en Japón destinados al culto y veneración de los dioses japoneses. Así pues, existe todo un protocolo que los visitantes deberán cumplir durante sus visitas a los mismos. El atuendo es importante ya que debe mostrar respeto con las costumbres autóctonas del país asiático. Al acceder al shaden (社殿  しゃでん), propiamente el recinto del jinja, así como a cualquier otro lugar especial del terreno en el que se edificó el templo, es costumbre que los hombres lleven traje y corbata mientras que las mujeres deben vestir, también, traje o un vestido.  El acto de veneración y culto en uno de estos templos en Japón recibe el nombre de sanpai (参拝  さんぱい).

Consejos para realizar de forma correcta  el sanpai:

El portón o torii

Este tipo de templos en Japón se caracterizan por su gran portón en la entrada de nombre torii. Se dice que esta puerta separa la sociedad nipona de la morada de los dioses. Al acceder al recinto del jinja, delante del torii, es de obligación realizar una reverencia al igual que haríamos si entramos en casa de persona ajena. Después de la visita al templo y, una vez el torii a nuestras espaldas, repetiremos el mismo gesto de cara al jinja.

El paseo por el sandou

El camino que separa el torii del edificio principal de este tipo de templo y santuarioss en Japón recibe el nombre de sandou. Un pasaje reservado al desfile de los dioses. El protocolo exige que los visitantes no deambulen por el medio del sandou como muestra de respeto a las deidades sintoístas del jinja. En caso de que sea imperioso cruzar por en medio del sandou deberás agachar la cabeza como muestra de respeto al mismo tiempo que realizas una reverencia antes de cruzar.

¿La suerte te sonríe? El Omikuji

Omikuji (おみくじ) significa “fortuna divina”. Se trata de un souvenir que se puede adquirir en la mayoría de templos en Japón destinados a la religión sintoísta. Un papel escrito con la fortuna de su comprador. Dependiendo del recinto sagrado se puede adquirir por unos 100 o 200 yenes y los podemos extraer de unas cajitas expuestas al público o agitando un recipiente de forma hexagonal para terminar extrayendo una varilla de bambú. Cada tira lleva escrito un número que nos indicará la caja de la cual extraer el omikuji.

Existe un “ranking de suerte” dividido entre daikichi (大吉 だいきち), kichi ( きち), chuukichi (中吉  ちゅうきち), shoukichi (小吉 しょうきち) y kyou ( きょう). O lo que vendría a ser excelente suerte, buena suerte, mediana suerte, poca suerte y mala suerte, respectivamente. Si te toca un daikichi llévatelo a casa, si no has sido agraciado con un omikuji de buena fortuna puedes enrollarlo en alguna de las ramas de los muchos árboles que viven en este tipo de templos en Japón.

Los amuletos Omamori

Los templos en Japón destinados a la religión sintoísta disponen de los denominados omamori (お守りおまもり) como amuleto para sus visitantes. Estos se venden en los jinja y su nombre proviene del verbo mamoru (守る まもる) que significa “cuidar”, “proteger” o “defender”. Hay multitud de variantes y diseños de Omamori cada uno con funcionalidades distintas. Por ejemplo, aquellos que te protegen al volante, te dan mejor suerte para superar los exámenes de la universidad, prosperidad en los negocios, salud para tus seres queridos, ayuda para encontrar el amor, etc. Es común comprarlos a principio de año y guardarlos a lo largo del mismo para finalmente ser quemados.

Ema en los templos en Japón

Finalmente, dentro de los templos sintoístas se puede adquirir una placa de madera de nombre ema (絵馬えま). Su significado es “imagen de caballo” y en ella los devotos de la religión animista del país asiático escriben sus oraciones. Suelen colgarse en los templos sintoístas donde se cree que los dioses los reciben y acuñan en consecuencia. 

Si realizas todos estos actos durante una visita a estos templos en Japón podrás entender un poco más como viven la religión sintoísta los japoneses.