La ira del caudillo Taira no Masakado

Ficha de Taira no Masakado

Conociendo la historia de Taira no Msakado

Taira no Masakado es considerado como el primer samurái ( さむらい) del país asiático. La historia cuenta que fue decapitado en el campo de batalla y que su cabeza se niega a abandonar el plano terrenal tomando vida propia. En la actualidad, el santuario de Masakado ocupa uno de los lugares más selectos de la urbe. Se encuentra al lado del Palacio Imperial rodeado por brillantes rascacielos. Su poder sigue vigente hoy en día y es que muchas personas conocen su historia.

En su época, las ambiciones de este caudillo de rango inferior le causaron multitud de conflictos con el gobierno imperial de Kioto. Estableció un reino independiente en la región de Kantô (área geográfica de la isla de de Honshu en la que se incluye la actual Tokio) y se proclamó “nuevo emperador de Japón”. La respuesta del mikado,  o corte imperial, no se hizo esperar y puso precio a su cabeza. Dos meses después Taira no Masakado moría derribado por una flecha entre sus dos ojos durante una feroz batalla. Decapitaron el cadáver y su cabeza fue expuesta en Kioto como muestra de castigo a quienes osaran rebelarse contra el emperador.

El fantasma del samurái

Un acto insultante para la cabeza de Masakado que se elevó hacia los cielos de Kioto regresando a la región de Kantô. Desesperada por volver a reunirse con su cuerpo, la cabeza del samurái japonés empezó una búsqueda sin éxito. Finalmente, cansada y consumida por los inútiles esfuerzos de juntarse con su antiguo cuerpo, la testa de Taira no Masakado terminó por estrellarse en un pequeña aldea costera de nombre Edo.

La cabeza decidió tomar reposo en la conocida desde entonces como Masakado no Kubizaka o colina de la cabeza de Masakado. Aterrorizados por la espectral aparición, los aldeanos de la zona lavaron y enterraron la cabeza erigiendo una piedra para apaciguar su tremenda ira. Para las generaciones futuras se convirtió en símbolo del poder anti-autoritario.

Tumba de Taira no Masakado

Tumba del antiguo samurái Taira no Masakado

Calamidades provocadas por el espíritu de Masakado

Cuenta la historia que el gran terremoto de Kantô de 1923 destruyo gran parte de la ciudad de Tokio. Así pues, el Ministerio de Finanzas aprovechó la ocasión para nivelar la colina donde yacía en paz la cabeza del antiguo caudillo. Además, erigieron en el lugar un edificio gubernamental.

A lo largo de los dos siguientes años murieron en circunstancias extrañas catorce empleados del gobierno incluyendo al mismo ministro de Defensa. Y no sólo eso, el terreno quedó maldito después que se propagara una oleada de lesiones inexplicable entre el resto de empleados. Finalmente los mandatarios de la época decidieron demoler el edificio y volver a edificar la colina no sin antes realizar un ritual sintoísta para calmar la cabeza del espíritu de Taira no Masakado.

En 1940, en el aniversario milenario de la muerte del samurái, un rayo desencadenó un terrible fuego que termino por derruir gran parte de la estructura adyacente a la colina de Masakado. El entonces ministro de Finanzas, aterrado por el destino de su antecesor, hizo realizar una extravagante ceremonia para calmar la furia de Masakado. Una piedra conmemorativa que permanece en el lugar a día de hoy.

Y la historia sigue. Cuando las fuerzas estadounidenses tomaron el control del archipiélago después de la Segunda Guerra Mundial intentaron arrasar el santuario en el que descansaba Taira no Masakado. Querían construir en su lugar un espacio para vehículos militares. Durante su construcción, el inexplicable vuelco de una de las excavadoras terminó matando a su conductor. Poco después, una larga lista de accidentes sufridos por los operarios y las súplicas de sus oficiales hicieron desistir a los americanos que terminaron por cancelar el proyecto.

Santuario Kanda-Myôjin

En el santuario Kanda-Myôjin se celebra cada año un festival en honor a Taira no Masakado

Sobrevivir al encuentro del espíritu de Taira no Masakado

Hoy en día puede ser que la fuerza de Masakado no sea la de antaño en el campo de batalla. Aún así, tened muy presente que un samurái nunca ataca en vano. Todos aquellos que no respeten el lugar sagrado donde descansa recibirían su ira fantasmal. Absteneros de ensuciar y, sobretodo, conducir cualquier vehículo pesado sobre la colina de Masakado. El hecho de que sólo ataque a aquellos que perturban su lugar de descanso es visto con buenos ojos por los vecinos. Consideran este onryô como protector y guardián de Tokio.

Taira no Masakado es de los únicos yûrei que tiene su propia cuenta bancaria. En este caso, es gestionada por los voluntarios que cuidan de su santuario

Curiosidades sobre este onryô