Singularidad del matrimonio en Japón

El significado del matrimonio en Japón

Un dato interesante para entender la importancia del matrimonio en Japón: solo un 2% de los nipones nacen fuera de este vínculo “sagrado”. Las costumbres tradicionales japonesas llevan siglos “sembrando” la popularidad de una institución que hoy en día sigue siendo muy popular en el país.

La ley japonesa dicta que para casarse el japonés debe tener, al menos, 18 años mientras que la mujer basta con que supere los 16. Edades realmente tempranas y que no se corresponden con la realidad del matrimonio en Japón. En la actualidad el enlace se produce alrededor de los 30 años en los barones y un año antes para las mujeres. Las características y exigencias del sistema laboral japonés, combinado con las pocas ganas de emparejarse de los jóvenes actuales (para más inri a muchos les interesa más bien poco el sexo) influye en el aumento paulatino de la edad de casarse.

Pareja chico occidental, chica japonesa paseando por las calles de Kioto
En la actualidad las parejas japonesas se casa cada ves más tarde

¿Qué necesitas para casarte en Japón?

Las autoridades lo ponen bastante fácil. Presentar una declaración jurada en el ayuntamiento, un par de testigos y un sello oficial bastarán para que la unión sea válida a todos los efectos. El siguiente paso para los recién casados será acudir al registro de estado civil japonés de nombre koseki (戸籍 こせき). Se trata del registro más antiguo del mundo, donde el gobierno nipón ha anotado durante más de un milenio los momentos más importantes de las vidas de la gran mayoría de familias japonesas.

Lo normal es que las mujeres casadas adopten el apellido de su marido. No está permitido que las parejas niponas tengan distintos nombres una vez casados

Tipos de boda en Japón

Antes de la Restauración Meiji (1868) las bodas solían celebrarse después de una ceremonia tradicional de compromiso de nombre yuino. Un acto simbólico para unir ambas familias en casa del novio. Las bodas han cambiado mucho desde finales de siglo XIX:

Ceremonia de boda frente al mar sillas blancas
Los japoneses gastan en sus bodas cantidades ingentes de dinero

El negocio del matrimonio en Japón

Ya hace mucho que existen empresas dedicadas a planificar la boda de tus sueños. La figura del wedding planner no es nueva y en Japón, amantes del derroche y las excentricidades, ha hecho fortuna. Te lo planean todo, simplemente les dices algunas directrices como la temática y te despreocupas. Y claro, conociendo la pasión de los japoneses por satisfacer al okyakusama (お客様 おきゃくさま ), el cliente, el que paga, puedes quedarte tranquilo que todo saldrá a la perfección sin sorpresas de última hora.

Muchas veces este tipo de empresas ofrece a las parejas casarse en capillas al estilo occidental o celebrar el banquete en un salón de bodas estilo sintoísta. No hace falta contratar la planificación de la boda entera ya que se ofrecen servicios integrales o por packs. Por ejemplo, en Japón es común alquilar el traje de novia y es que comprarlo vale una verdadera fortuna. En el caso del novio, son muchos que por pereza también acaban “externalizando” esta decisión. Para el fotógrafo lo mismo, la sala para el banquete, la coordinación con los invitados.

Y pasamos al mundo otaku (おたく オタク ). Las peticiones pueden llegar a ser de lo más estrambóticas conociéndose casos extremos como casarse con un personaje de manga o anime incluso con un holograma, no me preguntéis como. Mientras la tecnología lo permita (y de esto los japoneses entienden un poco).

El tiempo es oro

Los japoneses van por faena. No te preocupes ni sufras porque las ceremonias no se alargan. Los sitios adaptados para celebrar bodas suelen tener dos al día, una por la mañana y otra por la tarde noche. Es el maestro de ceremonias quien cronómetro en mano vas llamando a los invitados para recitarles el discurso oportuno. Una vez se convierten en marido y mujer, los recién casados suelen dedicarse unas palabras y empieza el convite. La parte final es la destinada a recibir dinero por parte de los invitados en un sobre. Algo impersonal pero que en muchas ocasiones es lo único que se permite entregar a la feliz pareja.