El Monte Fuji, símbolo nacional de Japón

El verdadero símbolo de Japón: el Monte Fuji

Los japoneses son un pueblo de lo más orgulloso. De su historia, sus hazañas y, sobre todo, de sus símbolos nacionales. La gastronomía japonesa, las geishas, la flor del crisantemo como emblema de la dinastía imperial, el himno o la bandera son solo algunos ejemplos. Durante mis días en Japón pude comprobar que por encima de todo, los habitantes del país asiático veneran una montaña. Para ellos el Monte Fuji o Fuji-san (富士山 ふじさん) es el verdadero orgullo de Japón. Os invito a disfrutar del amanecer japonés desde una de las montañas más hermosas del mundo.

Algunos datos sobre el Monte Fuji

Para muchos montaña sagrada, el Monte Fuji se alza majestuoso entre las prefecturas de Yamanashi y Shizuoka. De 3.776 metros de altitud, este volcán dormido fue considerado Patrimonio de la Humanidad en 2013 por la UNESCO. Convertido en uno de los principales reclamos para el turismo regional, el Monte Fuji es lugar de peregrinaje para todo japonés. A lo largo de sus vidas prometen y cumplen que, al menos una vez, subirán a su cima. Una hazaña que solo puede conseguirse durante los meses de verano, entre julio y agosto, cuando los escasos restos de nieve permiten un ascenso sin demasiadas complicaciones. Durante los meses restantes está prohibido la subir al monte.

Foto en blanco y negro del Monte Fuji

Contempla el Monte Fuji en directo

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Emblema del país, el Monte Fuji es la montaña más alta del archipiélago. Situado en la isla central, Honshu, el volcán ha visto y ve pasar por su cordillera miles y miles de personas al año. Autóctonos y extranjeros comparten senda para culminar con uno de los espectáculos más bellos que puede brindarnos la naturaleza: el amanecer japonés desde la cima del Monte Fuji.

La primera mitad del mes de julio, con permiso de las lluvias, es la época idónea para culminar la ascensión. No aconsejo esperar a mediados de agosto ya que los japoneses aprovechan la festividad del Ôbon para hacer su peregrinaje anual. Subir al Monte Fuji durante esos días no es lo más recomendable si lo que queremos es disfrutar del entorno.

Los japoneses prometen culminar el ascenso al Monte Fuji al menos una vez en la vida. Volcán sagrado, orgullo nacional para los habitantes de archipiélago asiático

El Monte Fuji a vista de avión

Espectacular vista del Monte Fuji desde el avión

Cosas que quizás no conocías del Monte Fuji

¿De donde viene el nombre de Monte Fuji? Parece ser que durante la época feudal japonesa (s. XII a XVI) y el resurgir de la clase samurái empezaron a utilizarse los ideogramas chinos para “fuji”  (富士 ふじ). Sin adentrarnos mucho en aspectos lingüísticos, el primero de los caracteres fu ( ) tiene por significado “riqueza” mientras que la grafía ji ( ) corresponde a la lectura china del kanji de samurái. Por último se añade el kanji de san ( さん) o montaña para formar el nombre de Fuji-san .

De este modo y conociendo un poco más su etimología podemos desterrar de una vez por todas el nombre de Fuji-yama. Este sustantivo topográfico se extendió de forma errónea por países de habla hispana. En ellos pronunciaban el carácter de montaña () como “yama”, en su lectura japonesa, y no como “san”, en onyomi o lectura china. Al juntarse varios kanjis, su pronunciación suele ser con la lectura china.

Como curiosidad, sabed que los japoneses tienen otro nombre para el Monte Fuji. Le llaman “MINANARO” o la palabra resultado de sus 3.776 metros de altitud. “MI” aludiendo al número “tres” ( ), “NANA” sería el siete ( なな) y, por último, el número “seis” o “RO” ( ).

El nombre de Fuji-yama es erróneo ya que el carácter de montaña debe pronunciarse en chino, “san”

Paisaje japonés con el mar de fondo

La historia de un volcán enfurecido

La religión autóctona de Japón, el Sintoísmo, habla de que cada uno de los elementos que conforman la madre naturaleza es habitado por una deidad, un Kami (  かみ). Así, según los japoneses, el Monte Fuji es la morada de un dios. Y no sólo eso, los devotos del Sintoísmo creen que los Kami son los verdaderos causantes de los desastres naturales que han azotado el archipiélago desde tiempos inmemoriales.

Fuego y ceniza, la última erupción del volcán sagrado se remonta a 1707. Cuentan los documentos que los ríos de lava viajaron 120 kilómetros al este para ennegrecer el cielo de la antigua capital Edo, actual Tokio. Pero tranquilos, según expertos geólogos no parece que en el futuro el Monte Fuji vaya a despertarse de nuevo. Así que, podéis preparar sin miedo una excursión a la cima de una de las montañas mas hermosas del mundo.

Vistas del Monte Fuji desde Kofu

La nieve corona la cima del monte Fuji casi todo el año

Cuenta la leyenda…

La rica mitología japonesa abarca también los símbolos nacionales. En este caso, las historias sobre el Monte Fuji han sido muchas veces asociadas al codiciado elixir de la vida eterna. A continuación y para cerrar el artículo, os presento una leyenda sacada de la recopilación Mitos y Leyendas de Japón. F. Hadland Davis. Satori Ediciones. 2008.

La celebridad del Fuji llegó a oídos, según la leyenda, de un emperador de China. Cuando le comentaron que la montaña se había creado en una sola noche entendió que el monte Fuji albergaba el Elixir de la Vida. Bien poco tardó en codiciar tal reliquia así que reunió a un grupo de jóvenes muchachos y hermosas doncellas y zarpó con ellos hacia Japón.

Los juncos avanzaban por el mar bravío como una lluvia de pétalos dorados zarandeados por el viento salvaje, pero poco a poco la tormenta amainó y el emperador y su séquito pudieron contemplar el blanco esplendor de la montaña alzándose imponente frente a ellos. El Monte Fuji esperaba su destino. Tras tomar tierra, el emperador reunió a su séquito en formación y comenzaron el ascenso a la cima en lenta procesión.

Hora tras hora iban ascendiendo con el manto dorado del emperador al frente hasta que dejaron atrás el sonido del mar y mil pies pisaron la delicada nieve allí en lo alto, donde reinaba la paz y la vida eterna. Cerca ya del final del viaje, el viejo emperador comenzó a correr lleno de gozo pues quería ser el primero en saborear la Vida que nunca envejece.

Cuando sus hombres le dieron alcance descubrieron que su señor estaba tumbado boca arriba con una sonrisa de felicidad en el rostro. Había encontrado la Vida Eterna, pero paradójicamente había sido a través de la muerte.

Si conocéis también alguna anécdota o leyenda sobre el volcán sagrado no dudéis en contarla a través de los comentarios de este artículo o en las redes sociales de Periodista en Japón.

Periodista en Japón
Apasionado de todo lo que rodea al país asiático, en especial del ramen y las novelas de Haruki Murakami.
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