Los distintos sistemas de escritura japonesa

La escritura japonesa

Hace ya algunas décadas que el japonés se ha convertido en uno de los idiomas más atractivos para estudiar y aprender. La cultura popular del país asiático se extendió por occidente a partir de los 80 gracias, en parte, a la internacionalización del manga y el anime. Muchas fueron las series animadas japonesas que inundaron la parrilla televisiva española en esa época. Los partidos interminables de Oliver y Benji, los combates del Robot Mazinger Z contra el Doctor Infierno o la búsqueda de las siete bolas de dragón por parte de Son Goku, Bulma y sus amigos en Dragon Ball son solo un ejemplo. Junto al anime y los tomos de manga empezó a crecer el interés por el estudio de la lengua y la escritura japonesa. Un idioma, el japonés, completamente distinto a las lenguas románicas con varios silabarios e ideogramas que expresan conceptos concretos pero también abstractos.

Un poco de historia de la escritura japonesa

En la actualidad, 130 millones de personas alrededor del mundo hablan japonés. El treceavo idioma más utilizado es hablado en Japón, Hawai, Guam (isla del Pacífico occidental perteneciente a los Estados Unidos), Taiwan, Palau (república que forma parte del grupo de islas de la Micronesia al oeste del Océano Pacífico), Brasil y zonas de Latinoamérica como Perú o Ecuador. 

El origen del japonés y de la escritura japonesa es incierto. Los expertos no se ponen de acuerdo y, a lo largo de los años, han aparecido distintas corrientes que explican sus inicios. La más aceptada es la que sitúa el idioma del archipiélago asiático dentro de las lenguas “japónicas”, donde sólo se encuentran los dialectos Ryukyuenses (islas meridionales, Okinawa).

Si bien los expertos dudan de los orígenes de la lengua y escritura japonesa si que tienen clara una cosa: el japonés se vio influenciado por lenguas asiáticas como el chino o el coreano. Su penetración en suelo nipón se produjo a través de la península de Corea ayudando a crear el sistema de escritura japonesa desarrollado a partir del siglo IV d.C. Pasaron cinco siglos para que los autóctonos consiguieran consolidar el sistema de redacción actual.

Actualmente, los silabarios Hiragana (平仮名  ひらがな) y Katakana (片仮名  かたかな), también llamados kana ( かな), junto a los ideogramas Kanji (漢字 かんじ) forman la columna vertebral del idioma. Más tarde aparecería el Romaji (ローマ字  ろーまじ) como la escritura japonesa en letras del alfabeto romano.

El Hiragana es uno de los silabarios que componen la escritura japonesa

En el cartel, escrito en Hiragana, leemos “fujiden”, nombre de un restaurante donde sirven monja

El Hiragana o la piedra angular de la escritura japonesa

El Hiragana es un silabario compuesto por 46 grafías de las cuales 45 están formadas por una consonante y una vocal. Solo hay una de ellas que puede ir sola, la “n” (). Combinando todas las sílabas del Hiragana se pueden llegar a formar 104 caracteres distintos. Sus orígenes se remontan al período Edo (1603-1868), época de aislamiento internacional del país asiático y de los más prósperos shogunatos o gobiernos feudales.

La escritura japonesa tiene el Hiragana como base para la creación de todas sus estructuras gramaticales así como flexiones verbales. Es más, aprendiendo solamente este silabario serías capaz de escribir cualquier cosa en japonés. Ahora bien, sin los matices que aporta el Katakana y los conceptos de los Kanji sería complicado que un nativo te entendiera.  La cosa está en que el japonés cuenta con infinidad de palabras homónimas y, por lo general, se escribe sin espacios entre grafías. Al mismo tiempo, cabe destacar que, al igual que el Katakana, el Hiragana es un alfabeto meramente fonético, sin valor conceptual.

El Hiragana, el Katakana y los Kanji forman la estructura gramatical del japonés en la actualidad

El silabario para las palabras extranjera: el Katakana

Todo lo que hemos visto sobre el Hiragana, a excepción de su naturaleza, podría aplicarse al Katakana. Este silabario nace por la necesidad de transcribir las palabras de origen extranjero (inglés y otros idiomas) como lugares o nombres propios. Parece que el uso del Katakana fue de gran utilidad para los monjes budistas. Estos incorporaron dicho silabario a la escritura japonesa al transmitir las enseñanzas sagradas de la religión creada por Siddharta Gautama. De 46 caracteres, también, El Katakana sirve para escribir en japonés palabras como cerveza en inglés “beer” (ビール –), por ejemplo. En este caso un Japonés pronunciaría “biiruu”.

Otro uso del Katakana es la transcripción gráfica de las onomatopeyas. En el manga, lo más común es que ruidos, golpes y sonidos que se escapen a la pronunciación se escriban en Katakana. Además, los niños estudian la escritura japonesa del Katakana aprendiendo los sonidos de los animales. Por ejemplo “piyo piyo” (ピョピョ) sería la transcripción fonética del piar de los pollitos, “kokekokko” (コケコッコ) el clocar de las gallinas, ”meemee” (メーメー ) el balar de las cabras o “wanwan” (ワンワン) para el ladrido de los perros.

A parte de la transcripción de palabras extranjeras, el Katakana sirve para expresar gráfica y fonéticamente onomatopeyas y sonido de la naturaleza

Los idegramas Kanji forman parte fundamental de la escritura japonesa

Realizando ejercicios de caligrafía mediante la escritura de Kanjis

La escritura ideográfica de los kanjis

Se hace difícil hablar de la escritura japonesa sin hacer referencia o mención a los Kanji. Se trata de ideogramas de procedencia china que sirven para expresar conceptos de la realidad. Llegados a Japón a partir del siglo V mediante las enseñanzas del Budismo, los kanji se hicieron populares en las altas esferas y la corte japonesa de la época.  Los Kanji pueden presentar una o varias pronunciaciones y tener uno más significados dependiendo de la combinación entre ellos y de si acompañan a grafías del silabario Hiragana (sería el caso de las flexiones verbales).

Aprenderse los silabarios Hiragana y Katakana para empezar a construir frases en japonés es un juego de niños comparado con el estudio de los Kanji. Se trata de uno de los grandes escollos a superar para los amantes de la lengua del país asiático. Y es que no son pocos los que han tirado la toalla con el japonés por culpa de la complejidad del aprendizaje de estos ideogramas.

En la actualidad, el Ministerio de educación japonés considera de uso cotidiano una lista de 2136 Kanji. Si durante la lectura de un texto aparece un ideograma que no se encuentra dentro de los llamados jôyô kanji (常用漢字 じょうようかんじ) este deberá incorporar su lectura en furigana (振り仮名 ふりがな). El furigana no es más que una ayuda a la lectura japonesa con la aparición de kana al lado de los Kanji para facilitar su lectura. Los manga, por ejemplo, están llenos de furigana ya que suelen ser de los primeros textos impresos que leen los niños japoneses.

La escritura japonesa, el habla o aprender a leer se convierte una carrera de fondo, un maratón. El estudio de la lengua del archipiélago nipón es y debe ser constante ya que si no se practica, lo más fácil es olvidar. Os animo a empezar por los silabarios Hiragana y Katakana y que, poco a poco, vayáis incorporando Kanjis a vuestra rutina de estudio. Si tenéis la posibilidad haceros con algún tomo de vuestra serie manga favorita para practicar. En mi caso, fue la mejor forma para introducirme en el basto mundo del japonés en el que aun sigo inmerso.

Periodista en Japón
Apasionado de todo lo que rodea al país asiático, en especial del ramen y las novelas de Haruki Murakami.
También puede interesarte
Combate de sumo en Japón
El combate de los dioses: el sumo en Japón
Ejecución ceremonía del té japonés
Primer acercamiento a la ceremonia del té
Pueblo ainu en Hokkaidô
Los Ainu y su entrada al anime
Marioneta en el teatro bunraku
El teatro bunraku o el arte de las marionetas

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.