Calle de neones en Japón

El japanglish: mezcla idiomática explosiva

Durante mis días en Japón me di cuenta que moverse por el país utilizando el inglés iba a ser una misión casi imposible. Seguramente, Ethan Hunt tendría más éxito en sus complejos encargos para salvar el mundo de terroristas “chiflados” que yo haciéndome entender en la lengua de Shakespeare. Si bien es cierto que Japón hizo un gran esfuerzo después de la Segunda Guerra Mundial para subirse al tren de la globalización aún les queda mucho camino por recorrer a la hora de facilitar el acceso de los extranjeros a su cultura y sociedad. Tanto a turistas como a empresarios occidentales que tienen como objetivo realizar negocios con empresas japonesas. A todo ello, desde la apertura del país asiático al final del periodo Edo (1603-1868) la cultura nipona ha ido introduciendo en su vocabulario multitud de palabras anglosajonas que han ido confeccionando un idioma propio de nombre japanglish: una mezcla o popurrí entre el japonés y el inglés del que os hablaré en este artículo.

¿Qué es el japanglis?

Si bien es cierto que en las principales estaciones del país cohabitan ambos idiomas, algunos restaurantes empiezan a tener sus cartas y menús en la escritura de las Islas británicas, las empresas dan cursos de idiomas o los niños aprenden inglés desde bien pequeños en la escuela, la verdad es que los japoneses tienen un nivel de inglés “paupérrimo”.

Para los japoneses el inglés parece ser todo un galimatías. En su idioma cuentan con el Katakana (片仮名 かたかな), un silabario utilizado para las expresiones o préstamos lingüísticos que vienen de fuera del archipiélago. Sobre todo, palabras anglosajonas que han terminado por confeccionar el llamado japanglish o también conocido como janglish. El japanglish no es más que la manipulación de la lengua inglesa por parte de los japoneses a la hora de crear palabras y conceptos que, si bien suenan “cool” para los jóvenes nipones, su traducción suscita, en el menor de los problemas, equívocos a aquellos duchos en el inglés.

Japanglish en Japón

El japanglish hace acto de presencia en multitud de letreros de establecimientos japoneses

Algunos ejemplos de japanglish en Japón

En el transcurso de un trayecto en autobús, un pasajero extranjero se dio cuenta que en el rótulo de un restaurante se podía leer Cheese Doll o “muñeca de queso” en inglés. Un nombre de lo más extraño. Poco después, el mismo autobús pasó por delante de otro establecimiento de la misma cadena, algo que sorprendió aún más al viajero. En seguida este advirtió que las fachadas de ambos locales eran de un color amarillo pálido y todo cobró sentido. El propietario de los restaurantes quiso emular el nombre Chez d’Or, ignorando que era una palabra de origen francés con significado “Casa de Oro”.

Otro caso de japanglish en Tokio. El entusiasmo por la manipulación de la lengua inglesa por parte de los jóvenes japoneses es una de las cosas que más curiosidad generaron en mí durante mis días de estudiante en el país asiático. Seccionan las palabras y las reconstruyen a través de procesos lingüísticos no estandarizados y que rozan lo abstracto, incluso lo absurdo. Si es verdad que había oido hablar del japanglish con anterioridad pero nunca pensé encontrar casos tan sorprendentes como el que os describo a continuación. En un salón de mahjong (considerado como el ajedrez japonés) en el distrito de Kudan, Tokio, se podía leer en la entrada y con letras bien grandes la palabra Dunghill. Un hecho que evidenciaba un innegable afán y “cariño” del propietario por la lengua inglesa pero sin haberse percatado de que esa palabra significa “montón de estiércol”.

Jóvenes japoneses disfrutando de las terrazas

Son lo jóvenes japoneses quienes más utilizan el japanglish como si de un nuevo idioma se tratase

El día a día del japanglish en Japón

Parece que a los japoneses no les importan las normas gramaticales ni la corrección lingüística a la hora de usar el inglés. Prueba de ello es la aparición del japanglish. Se llenan la boca con palabras anglosajonas que incorporaran en las conversaciones con sus amigos sin preocuparse de si lo que están diciendo es correcto o no. En el caso de que se les advierta de un error asentirán con la cabeza sin apenas prestar atención a lo que dices. Con lo cual, seguirán cometiendo la misma errata. Para ellos el inglés es el idioma del consumismo exacerbado, no un medio de comunicación internacional.

Además de hacernos sangrar los ojos a propios y extraños con el japanglish incorporado en el nombre de comercios y negocios, esta “moda” ha llegado, incluso, a las señales de tráfico, indicaciones en vías públicas, camisetas, manuales de instrucciones, campañas publicitarias, carteles en el metro, nombres de marcas comerciales y todo tipo de publicaciones. Pero, sin duda, el gran bazar del janglish es internet. En la red pueden encontrarse todo tipo de “aberraciones” y tergiversaciones del ingles cada cual más esperpéntica. Haced la prueba.

Japanglish en comercios japoneses

Los neones de los comercios japoneses son el lugar ideal para encontrar una errata procedente del inglés

Confusión entre grafías y traducciones mal realizadas

El japanglish puede manifestarse de muchas maneras. Por ejemplo la confusión entre la fonética de las letras “r” y “l”. El japonés no cuenta con el sonido “l” en ninguno de sus silabarios ni en ninguna de sus grafías. En este caso, una azafata de la compañía nipona de aviación Japan Airlines (JAL) o de All Nippon Airways (ANA) diría en cabina a sus pasajeros: we hope you enjoy your fright o traducido al inglés “esperamos que disfruten del susto”. Otra confusión provocada por el janglish sucede con las letras “b” y “v”. Se ha documentado que en una de las máquinas expendedoras de un hotel de Osaka ponía Tooth brush bending machine o “máquina de doblar cepillos de dientes”. En inglés bending significa doblar y vending, vender.

Del mismo modo, las traducciones del inglés al japonés suelen realizarse de forma literal sin tener en cuenta los false friends, phrasal verbs o las miles de excepciones que existen. Los japoneses traducen según lo que encuentran en el diccionario y según le convenga al hablante. En el mejor de los casos las expresiones formuladas serán sencillamente poco acertadas.

Al fenómeno del japanglish los japoneses le llaman “Wasei Eigo” o inglés made in japan. Según ellos, lo que hacen es adoptar palabras ya existentes para crear de nuevas completamente peculiares. Como mayor impacto causen las palabras resultantes de este “mix” de idiomas mucho mejor. Otro ejemplo. Un japonés traduciría  en inglés el concepto de  parabrisas de un coche como front glass o “cristal delantero” cuando un angloparlante diría widescreen. Lo mismo con el retrovisor, un nativo anglosajón diría rear-view mirror mientras que un japonés se quedaría tan ancho con back mirror.

Taberna en Japón

Las cartas de los restaurantes japoneses son otro de los territorios en los que “actua” el japanglish

La irritación de los extranjeros y una solución a la normalización del  japanglish

Muchos extranjeros residentes en Japón se han llegado a sentir incómodos, incluso a quejarse por el mal uso del japanglish. Dicen que, a menudo, los préstamos léxicos utilizados por este “nuevo idioma” sólo se usan para designar aspectos negativos. Es el caso de la palabra risutora del inglés restructuring o “restructuración” y que suele implicar despidos de trabajadores. Más grave aún. Si bien es cierto que en japonés existe una expresión para referirse al acoso sexual, sieteki iyagarase, los medios de comunicación del país asiático no tienen reparo en atribuirle la expresión salida del japanglish seku-hara del inglés sexual harassment.

La normalización y el buen uso, si puede decirse, del japanglish debería empezar por aquellos sectores económicos que son capaces de crear opinión pública. Los ciudadanos japoneses tienden a aceptar como válido aquello que ven por la televisión, oyen en las radios o leen en internet. Así, en mi opinión, la regulación y futuro del japanglish debería estar ligada a la confección de un código deontológico que poco a poco fuera difundiéndose entre la población japonesa a través, sobre todo, de los medios de comunicación de masas.

Bonus track de japanglish

En una cafetería de lujo dentro de uno de los centros comerciales más conocidos de Japón podía leerse: Flavour My Drip en inglés “saborea mi goteo”. Se trataba del nombre de una marca de café. Siguiendo en el mundo de la hostelería, una línea de microondas que ya no se vende se llamaba Dish of Quickie o “El plato precoz”. Los responsables del naming de dichas marcas ignoraron por completo las connotaciones sexuales que podían suscitar estas expresiones gramaticales.

Y vosotros, ¿Os habéis encontrado con ejemplos curiosos de japanglish?

Periodista en Japón
Apasionado de todo lo que rodea al país asiático, en especial del ramen y las novelas de Haruki Murakami.
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