miembro de la yakuza japonesa con katana

Los entresijos de la yakuza japonesa

La Cosa Nostra en Sicilia y La Camorra en Nápoles (Italia), los cárteles mexicanos, las “maras” en Latinoamérica, los grupos armados y paramilitares de la Europa del Este, Las Triadas chinas, la mafia rusa o la yakuza (ヤクザ). Todos ellos grupos  pertenecientes al crimen organizado con el objetivo de enriquecerse mediante la extorsión y el control de los negocios más “turbios”. Prostitución, juego ilegal o tráfico de drogas, de armas o de personas son sólo alguna de las vías de ingresos de estas organizaciones que mantienen en vilo sólidas economías y gobiernos. Si quieres conocer más sobre la historia de la yakuza japonesa, la relación de sus miembros, sobornos, asesinatos, tipos de negocios que frecuentan… no puedes hacer más que seguir leyendo.

Los inicios de la yakuza japonesa

Sería difícil entender el poder conseguido por la organización criminal durante décadas sin echar la vista atrás. Sin conocer sus principios fundacionales, su creación e historia reciente.

Una de las muchas ideas preconcebidas que se tienen de Japón es que se trata de un país seguro para vivir. Es la verdad. Los índices de criminalidad son de los más bajos del mundo. Existe una sensación de extrema seguridad vayas donde vayas y, afortunadamente, los atentados terroristas de la época moderna no han causado estragos dentro de sus fronteras.

Todo ello de puertas a fuera ya que si “hurgamos” un poco más  veremos que en Japón existió y existe una de las estructuras criminales más antiguas y con mayor poder del mundo.

La yakuza es la mafia más amplia del mundo. Se dice que en algún momento de su historia llego a tener en nómina alrededor de 86.500 criminales. Un distintivo: mientras que los miembros de la gran mayoría de organizaciones nombradas al principio del artículo se esconden y evitan ser reconocidos, los integrantes de la yakuza en Japón lucen con orgullo sus exuberantes tatuajes. Pertenecer a cualquiera de las asociaciones del crimen nipón es motivo de satisfacción y honra.

Documentos históricos demuestran que la yakuza japonesa comenzó a operar durante el llamado período Edo (1603-1865 o 68 según fuentes consultadas) y sus inicios se remontan a la época de los samurái (侍 さむらい). Durante esos días, muchos de estos bravos guerreros dejaron de ser necesarios para los señores feudales o daimyô (大名 ダイミョウ) y fueron expulsados a la vez que obligados a ganarse la vida lejos de las batallas.

La yakuza japonesa es el grupo criminal con más miembros. Alrededor de 86.500 hombres y mujeres están orgullosos de pertenecer a la organización

En sus orígenes la yakuza estaba integrada por samuráis sin oficio ni amo

A estos se les llamó rônin (浪人 ろうにん). Al no conocer otro trabajo que aquél en el que se usaba el arte de la katana (刀 かたな), los rônin empleaban su tiempo en encargos de dudosa legalidad. A cambio de unas pocas monedas, gente de reputado prestigio social les contrataba para llevar a cabo “trapicheos” y recados “poco éticos”.

A cambio de un bol de arroz

Algunos rônin se vendían por un plato de comida caliente. ¿Qué vale hoy en día 1 kilo de arroz en un supermercado japonés?

DESCÚBRELO

Los primeros “encargos” realizados a las bandas de rônin derivaron, al poco tiempo, en un dominio del monopolio de la seguridad. Más adelante, los guerreros desterrados empezaron a hacerse fuertes en pequeños poblados donde extorsionar a sus habitantes no les suponía gran esfuerzo. Así, a cambio de proteger los bienes y productos de los aldeanos pedían alojamiento y comida. Como era de esperar, no tardaron en crearse grupos y bandas de rônins que rivalizaban por el control de de un mismo territorio y aparecieron las primeras peleas y disputas. Junto a ellas los primeros grupos de criminales organizados y embrión de lo que actualmente conocemos como la yakuza japonesa.

miembro de la yakuza japonesa

Los orígenes de la yakuza japonesa se remontan a la época de los samuráis

¿De dónde viene el término de yakuza?

Parece ser que la palabra yakuza se utilizaba para referirse a dos grupos distintos de rônin: los bakuto (jugadores) y los tekiya (vendedores ambulante). Ambos basaban su actividad económica en el negocio de las apuestas ilegales. Así, el término de yakuza proviene de las sílabas ya (ocho), ku (nueve) y sa (tres) que conformaban la peor de las manos posibles en un tradicional juego de cartas creado por los bakuto. Aquel que en su mano tuviera YA, KU, ZA lo tenía realmente difícil para lograr la victoria. Lo único que podía salvar la partida era la pericia y la astucia de uno mismo ya que la suerte poco más podía influir en el juego.

Durante la época de estricto control territorial por parte del clan Tokugawa (a mediados del siglo XVIII), los líderes más influyentes de las bandas bakuto fueron contratados para organizar los intercambios comerciales en algunas áreas del país. Toda esta actividad no tardó en extenderse por templos y santuarios ligados a alguno de los mercados regionales. Así, los bakuto se habían convertido en los encargados y supervisores de los pequeños comercios y exigían a los comerciantes una renta fija.

El Banzuiin Chôbei fue el grupo bakuto más famoso de esa época. De reconocida fama, su rol consistía en proteger a los comunes de aquellas bandas rivales que no estaban demasiado contentas con el trabajo de los samuráis. Poco a poco, las bandas de bakuto evolucionaron y con ello surgieron nuevas formas de hacer dinero.

La yakuza japonesa recibe su nombre de un juego de cartas. Aquél que en su mano tuviera YA (ocho), KU (nueve) y ZA (tres) tenía todas las de perder

La yakuza japonesa durante la Segunda Guerra Mundial

El verdadero poder de la yakuza en Japón nace a partir de la Segunda Guerra Mundial. Es en este momento cuando la organización criminal se hace con el control de los negocios que quedaban fuera de la ley. Prostitución, apuestas y comercio ilegal, drogas, trata de blancas, extorsión, asesinatos por encargo y un largo etc, conformaban la lista de actividades económicas de la mafia nipona.

Al término de la contienda, las dos bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki así como la rendición del país por parte del Emperador japonés dejaron un paisaje desolador. No sólo un territorio en ruinas, devastado por el paso de la barbarie, si no un pueblo perdedor y culpable. Las ciudades más grandes del país asiático habían quedado irreconocibles y más de 13 millones de personas se encontraba sin empleo y en condiciones miserables. Los niveles de productividad de la industria nacional disminuyeron sobremanera y el arroz, principal fuente de alimentación, escaseaba.

A todo ello, por si no fuera suficiente, el armisticio entre Japón y los aliados provocó una purga de la clase política, el desmantelamiento de la policía y el fin de los conglomerados empresariales. Según el Gobierno de Estados Unidos, los llamados zaibatsu (財閥 ザイバツ) o empresas de estructura piramidal presentes en la gran mayoría de sectores económicos del país asiático, eran culpables de financiar los objetivos belicistas del Japón imperial.

Así pues, con la economía del país haciendo aguas por todas partes no es de extrañar que apareciera el mercado negro. Única alternativa y vía de supervivencia para muchos habitantes del archipiélago nipón. La yakuza en Japón no tardó en hacerse con el control del nuevo sistema económico con alrededor de 17.000 plazas por todo el país. En el mercado negro se podía encontrar  de todo. Desde alimentos, pasando por utensilios, herramientas o medicinas. Además de todos estos productos considerados de curso legal, el mercado negro se convirtió en el epicentro de la compraventa de droga.

Durante los años 50 los grupos  ya profesionalizados de la yakuza japonesa siguieron aumentando su influencia en las altas esferas políticas. Su poder iba creciendo a medida que se recuperaba la economía japonesa llegando a su máximo esplendor durante los años del llamado milagro japonés (entre los años 60 y 90 del siglo XX).

La aparición del mercado negro durante la dura postguerra fue el contexto ideal para el crecimiento de la yakuza en Japón

Una estructura jerárquica basada en el concepto confuciano de familia

 A finales de la década de los 80, la yakuza japonesa contaba con un total de 3.197 grupos afiliados con 86,552 miembros fichados por la policía.  En realidad, pero, eran tres facciones las que “cortaban el bacalao” como se suele decir.  Son muchos los nombres de la mafia japonesa o clanes principales. El Sumiyoshi-kai, el Yamaguchi-gumi y el Inagawa-kai se erigieron como los sindicatos del crimen más famosos congregando en sus filas al 40% del total de afiliados a la mafia nipona. Cada una de estas facciones se regía a través de los ikka (一家 いっか) o familias ficticias. Una estructura jerárquica de mandos muy marcada y que formaba la base organizativa de la yakuza. Dentro del clan, cada miembro tenía definida su función. Labores, responsabilidades, deberes, privilegios, estatus, todo estaba “escrito”. Se trataba de una estructura basada en el concepto confuciano de familia y que en Japón tenía gran aceptación.

Si analizamos un poco más en profundidad los cargos y actividades dentro de la yakuza en Japón, vemos que el Kumi-chô era quien se encargaba de los negocios y actividades del ikka. Quien tenía la máxima responsabilidad dentro de la facción. Este contaba con sus propios consejeros, de nombre saikô-kanbu, quiénes actuaban siempre bajo las directrices del waka-gashira o vicepresidente. Por debajo, los kanbu podían formar sus propios grupos internos siempre manteniéndose dentro del paraguas económico de los ikka. Los “soldados rasos” recibían el nombre de kumi-in y se encargaban de cobrar las deudas, extorsionar a  pequeños negocios de barrio, realizar tareas administrativas como coger  pedidos y encargos por teléfono o adiestrar a los aprendices de yakuza. Estos últimos, hacían las tareas más mecánicas y  sencillas como limpiar o cocinar  y, muchas veces, eran empleados en negocios regentados y controlados por los propios kumi-chô o kanbu. Los kanbu y los kumi-in operaban por su cuenta, dirigían sus propios “chanchullos” y rendían cuentas y ganancias con sus jefes, normalmente el kumi-chô.

Las relaciones y vínculos entre miembros de la yaluza japonesa se “sellaban” mediante un ritual de intercambio de sake (酒 さけ) o licor de arroz japonés. Una ceremonia de nombre sakazuki (盃 さかずき) donde las relaciones se establecían según la cantidad de líquido derramado en cada recipiente. Un vínculo entre iguales o kyôdai (兄弟 きょうだい ) se escenificaba con la misma cantidad de sake vertido. Por el contrario, si la relación establecida entre miembros era desigual, también llamada aniki-shatei(兄貴 舎弟 あにきしゃてい), la cantidad era de seis-cuatro o siete-tres al verter el líquido.

ceremonia con sake para sella la relación entre miembros de la yakuza japonesa

El sake servía para sellar la relación entre miembros de la yakuza japonesa

Una organización criminal sin escrúpulos

Si por algo se caracterizó la yakuza japonesa fue por sus métodos de ejecución sin escrúpulos. Los asesinatos entre miembros de familias rivales estaban a la orden del día como lo demuestran los crímenes acometidos, incluso, en pleno siglo XXI.

2002, febrero.

Un hombre vestido de negro, con gafas de sol y gorra ejecuta de varios disparos a Takahashi Ishizuka, miembro del Sumiyoshi-kai. Lo hico a través de una ventana de hospital donde Ishizuka se encontraba convaleciente tras ser herido en un tiroteo. Ni los policías que vigilaban la habitación ni los 10 guardaespaldas a su lado pudieron hacer nada por su vida.

2002, mayo.

Hirokazu Ozeki, cabecilla de una banda afiliada al Kokusui-kai, es herido de bala cerca de la Bolsa de Tokio. Dos motoristas armados intentaron acabar con su vida en plena calle.

2004, febrero.

El número dos del Hanada-kai, organización afincada en la isla de Hokkaido y afiliada al Yamaguchi-gumi, fue apuñalado varias veces en su propio despacho.

2004, junio.

Uno de los máximos dirigentes de un clan afiliado al Kyokuto-kai fue ametrallado en su casa de la capital nipona.

2004, junio.

Tres días después del suceso anterior, apuñalaron en su despacho a uno de los jefes del Sumiyoshi-kai.

Distintos métodos de ejecución

Como hemos visto, los clanes de la yakuza japonesa no titubean a la hora de “deshacerse” de sus rivales. Pero, ¿Tienen un método tradicional para llevar a cabo los asesinatos? ¿Prefieren adaptarse al contexto y circunstancias de cada supuesta “víctima”? Veámoslo.

Generalmente, la yakuza japonesa realiza las ejecuciones mediante tres hombres. Un asesino o teppodama, sicario o en nómina, un motorista experto y un confirmador. Normalmente el teppodama se sube a la moto mientras que el confirmador conduce el coche con dos funciones claras: por un lado, supervisar y dar testimonio del trabajo realizado por el teppodama. Por otro lado, sustituir al asesino en caso de que muera antes de finalizar la misión. En estos casos, el método consiste en acercarse al máximo a la víctima antes de disparar. Esto significa que el teppodama debe encargarse antes del séquito de la víctima siendo blanco fácil para sus miembros de seguridad.

Las ejecuciones en plena calle siguen a la orden del día incluso en pleno siglo XXI

Una historia verídica

Un joven teppodama de una organización de Kanto al que hasta la fecha las cosas le han ido bien recuerda sus primeras misiones:

“Lo supe el día antes.Estuve toda la noche dándole vueltas. Intentaba concentrarme en la misión y no pensar en nada más. Todo se mezclaba en mi cabeza y me decía: no pienses ni en los años de cárcel, ni en la muerte. Mata a este tío. Al final por la mañana anularon la operación. Tenía veintitrés años. Estábamos en guerra contra una familia que había asesinado a uno de los nuestros. El jefe quería vengarse y me encargó la misión.

La preparamos entre cuatro. Toda la noche me repetía: hazlo, y luego irás a la cárcel. Tu nombre será famoso en toda la organización. Serás el que la ha ayudado. El día D a la hora H un hombre llevó cinco armas camufladas en un taxi al barrio de Asakusa (situado en Tokio y sede de un numeroso grupo de bandas yakuza), donde teníamos que encontrarnos.Uno iba en moto, y el otro en coche conmigo. Una vez allí yo llevaba dos pistolas, y los demás, una.

Pero volvieron a anular la misión. Recibí un mensaje en el busca y llamé al despacho desde el coche. Me dijeron que volviéramos, pero yo contesté que no podía ser, que ya estaba allí, que estaba preparado y dispuesto a ir a la cárcel. Me suplicaron que no llevara a cabo la misión y se disculparon, ya que aunque se tenga miedo, para un yakuza es un honor ser el elegido. La tercera vez llegué hasta el final. Prefiero no entrar en detalles, porque es muy reciente. Sólo puedo decir que justo después tenía muchas ganas de follar, sin duda por la excitación, la tensión y la adrenalina”.

Texto extraído de : Pierrat & Sargo., (2007), Yakusa, una investigación sobre la mafia japonesa: Oceano, S.l.

Con esta última parte del artículo queda claro el sentimiento de pertenencia al grupo de los miembros de la yakuza japonesa. Una organización criminal erigida desde el contexto histórico y regida por las influencias y las costumbres del país asiático.

*Si queréis ver algunos de los rituales y la forma de vida de los clanes yakuza de la época de posguerra os recomiendo, en el caso de que estéis suscritos a Netflix, la película Outsider. Un complemento ideal a este artículo sobre la mafia japonesa.

Periodista en Japón
Apasionado de todo lo que rodea al país asiático, en especial del ramen y las novelas de Haruki Murakami.
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