Osamu Dazai: una vida ligada al suicidio

Si os preguntara por los grandes exponentes de la literatura japonesa, ¿Qué autores os vendrían a la mente? Seguramente, la mayoría me hablaríais de Haruki Murakami. Otros, quizás, seáis conocedores de los premio Nobel de Literatura Yasunari Kawabata o Kenzaburô Ôe e incluso habéis leído obras de Yukio Mishima, Jun’ichirô Tanizaki y Natsume Sôseki o algún cuento de Akutagawa Ryûnosuke. Estos son los autores nipones más fáciles de encontrar en las librerías de nuestro país, al menos se han traducido al castellano algunas de sus obras. Desde los años noventa, las grandes editoriales han apostado por el riesgo y acercar al público occidental otros novelistas y ensayistas japoneses que en su día cantaron con un éxito de la crítica y el cariño del publico de su país. Es el caso del peculiar Osamu Dazai del que os hablaré hoy.

La tormentosa vida de Osamu Dazai

Shûji Tsushima, nombre real del escritor, nació en 1909 en la prefectura de Aomori (capital de la región de Tohoku al norte de la isla de Honshu). Sexto hijo de una familia de terratenientes creció sin el cuidado de sus padres adoptado y criado por un tía suya y sus sirvientes.

El suicido de Akutagawa Ryûnosuke en 1927 y el crack del 1929, así como otros acontecimientos sociales de la época le influenciaron sobremanera. El joven Tsushima empezó a participar en movimientos sociales en contra de todo orden “preestablecido” y poco a poco sus más allegados empezaron a percibir que su estado anímico se tambaleaba. Necesitaba tranquilidad y alejarse de toda influencia revolucionaria. Antes de los 20 años se había intentado suicidar dos veces. La segunda vez estuvo a punto de hacerlo junto a una camarera en la pequeña isla de Anejima.

Por suerte, la vida sonrió al futuro Osamu Dazai. Un mes después del incidente de Anejima se casó con la geisha Hatsuyo y en 1933 empezó su legado como escritor dentro de la escuela romántica.

Casa de Osamu Dazai en Aomori

Casa de Osamu Dazai en la prefectura de Aomori

La obra de Osamu Dazai

En 1933 usó por primera vez el pseudónimo de Osamu Dazai en una historia corta titulada Ressha; escrito narrado en primera persona que tiempo después se convertiría en su marca personal. Ese mismo año publicó Omoide, su primera gran obra. En ella buscó expresar aquellos pensamientos y esperanzas no culminados.

En 1935 quedó claro que Dazai no se graduaría en literatura francesa por la Universidad de Tokio ni tampoco obtendría trabajo en ningún periódico de la capital. Poco después finalizó The Final Years, historia con la que tenía pensado “despedirse” de la vida. En marzo de ese mismo año intentó colgarse al conocer la infidelidad de su mujer. Una vez más, sobrevivió.

Durante esos tumultuosos años, entre 1935 y 1936, fue candidato al Premio Akutagawa, el más prestigioso de Japon para obras de ficción. Aunque no ganó en ninguna de las dos nominaciones Osamu Dazai ya destacaba entre las jóvenes promesas literarias de la época.

La novela Omoide ha sido publicada por la editorial Satori Ediciones bajo el nombre de Recuerdos

Exposición de obras de Osamu Dazai

Exposición de obras de Osamu Dazai

La época más proclive del escritor japonés

Poco después de su tercer intento de suicidio el escritor desarrolló apendicitis aguda siendo hospitalizado de urgencia. Durante ese tiempo se volvió adicto al Pabinal, analgésico a base de morfina. Afortunadamente en 1939 la vida de Osamu Dazai dio un giro de 180º. Su amigo y también escritor Masuji Ibuse decidió acogerle en su casa siendo estela su vez, el encargado de presentarle a su segunda mujer.

En este caso se trataba de una maestra de escuela secundaria quien aporto tranquilidad y sosiego a la controvertida vida de Dazai entre 1939 y 1948. Fue después de casarse con Michiko Ishihara cuando el escritor empezó su época literaria más proclive. En 1939 escribió Fugaku Hyakkei o 100 paisajes del Monte Fuji  y en junio de 1941 nació su primera hija, Sonoko. En 1944 publica Tsugaru, diario de viajes con el que quiso remontarse a las raíces de su propia existencia. En 1947 presenta Shayo, traducida como Ocaso, obra que reflejaba lo imperecedero de las cosas bonitas.  Un año mas tarde, en 1948, ponía punto y final a su último relato Ningen Shikkaku o Indigno de ser humano, intento de rescatar la confianza perdida en el ser humano. Poco después puso punto y final a su vida junto a una de sus amantes.

El nexo de unión entre las novelas de Osamu Dazai son sus protagonistas. Hombres desarraigados y penosamente conscientes de su alienación que no hacen más que burlarse de su existencia y de la sociedad que les rodea. Un claroscuro de humor y autocompasión entre comedia y melodrama.

Periodista en Japón
Apasionado de todo lo que rodea al país asiático, en especial del ramen y las novelas de Haruki Murakami.
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