Foto de Yuki-Onna, youkai japoneses

Yuki-Onna: espíritu de la nieve

Recientemente hemos dejado atrás el invierno. Lluviosas jornadas, frías madrugadas y despertares nevados que dan paso al despertar de la naturaleza con la floración del sakura y la festividad del hanami. La primavera es época de renovación para los habitantes del país asiático. Pero volvamos a la estación de las nieves. El invierno ha sido, desde siempre, uno de los temas recurrentes en la literatura y la poesía japonesa. Paisajes emblanquecidos, el caer de la nieve posada en calles y tejados de los templos o el brillante blanco de los copos de sus copos han sido plasmados en las obras de los más brillantes escritores del país. Un sin fin de bellas estampas que contrastan con uno de los más conocidos y carismáticos “personajes” de la mitología japonesa: la “Dama de las Nieves”, también conocida como Yuki-Onna (雪女 ゆきおんな). Ella será la protagonista de este artículo.

No os dejéis engañar por la dulce apariencia de Yuki-onna

Los bucólicos paisajes anteriormente descritos se desvanecen ente la maligna presencia de Yuki-Onna. Representación fantasmal de la muerte dicen que comparte atributos con los vampiros. De tez blanca y alargada figura quien sin quererlo se cruza con ella no disfrutará de la primavera. Aquellos pocos que han sobrevivido a un encuentro con Yuki-Onna dicen que de su boca sale el “fin” y sus tenues labios helados absorben la “esencia vital” de sus víctimas.

Anteriormente, hablamos sobre los youkai o yôkai (妖怪 ようかい) japoneses y algunas de sus representaciones. En este caso, Yuki-Onna sería el claro ejemplo de yuurei  o yûrei (幽霊 ゆうれい) o aparición fantasmal. Muchos de ellos se convirtieron en errantes espectros debido a la trágica muerte de una persona cercana durante su vida terrenal. En el caso de Yuki-Onna se dice que murió en la nieve estando embarazada. En algunas de sus apariciones puede vérsela llevando a un niño en brazos.

Yuki-Onna es considerada espíritu y dama de las nieves y, en ocasiones, la literatura mitológica ha llegado a decir de ella que es una princesa venida de la luna. Durante una gran nevada decidió explorar la tierra cansada de sus días de soledad en el cielo. Pronto descubriría que su regreso al firmamento le sería arrebatado.

Monte Fuji cubierto de nubes y niebla

En Japón el invierno y la nieve han sido protagonistas de muchas obras literarias

Aparición de Yuki-Onna en los textos históricos

El Sôgi Shokoku Monogatari (宗祇諸国物語 そうぎしょこくものがたり), textos compilados por el poeta Sôgi durante el periodo Muromachi (1336-1473), incorpora una de las primeras descripciones de Yuki-Onna. Se relata el encuentro del autor con una mujer de unos 20 años ataviada con un kimono blanco y de piel tan pálida que incluso llegaba a transparentarse.

A lo largo de la historia son muchos los que dicen haberse encontrado a Yuki-Onna aunque su origen sigue sin estar del todo claro. De naturaleza claramente malvada se dice de ella que rapta a niños. Según escuchemos historias de Yuki-Onna en un territorio u otro del archipiélago japonés su descripción e historias varían. Por ejemplo, En Iwate y Miyagi hablan de que roba almas, en Niigata se dice que arranca el hígado de los más pequeños y acaba con la vida de los viajeros congelándolos. En Aomori a Yuki-Onna se la llama Ubume y de ella dicen que aborda a los caminantes obligándolos a cargar con su bebé. Ilusos terminarán muriendo congelados.

Si durante una noche de invierno divisáis una figura como la descrita en estas líneas no seáis insensatos: ¡Corred!

Yuki-Onna montaña de Japón

Tened cuidado si durante un día de nieve divisáis la figura de una pálida mujer

Una historia sobre Yuki-Onna: la Dama de las Nieves

Ese día Minokichi y su señor Mosaku regresaban a su humilde morada después de un largo viaje. La noche era gélida, nevaba pero ya poco les quedaba para llegar a casa. El último obstáculo que les quedaba era cruzar el río. Sorprendidos, comprobaron que el barquero no estaba y se había llevado consigo el bote hasta la otra orilla. Las inclemencias del tiempo les obligaron a desistir en el intento de cruzar el río y decidieron pasar la noche en la pequeña cabaña del barquero.

Mosaku no tardo mucho en dormirse, sin embargo, el joven Minokichi no podía conciliar el sueño debido al sonido de la nieve golpeando la puerta de la cabaña. Finalmente, parecía haber conciliado el sueño cuando una ráfaga de viento acompañada de nieve impactó contra su rostro. Minokichi abrió de repente sus ojos comprobando que la puerta de la cabaña estaba abierta. Delante suyo divisó la silueta de una mujer que parecía vestir un resplandeciente ropaje de color blanco.

La mujer, erguida frente a su maestro se inclinó sobre él y como si de humo blanco se tratase exhaló su aliento. Pasaron pocos minutos hasta que la extraña mujer se giro hacia Minokichi abalanzándose sobre él. Sus intentos por escapar fueron inútiles. El aliento de la mujer era como un golpe de viento helado y susurrando esta le dijo que tenía pensado hacerle lo mismo que a su maestro pero que debido a su juventud y belleza le dejaría irse. Eso sí, antes de desvanecerse le amenazó diciendo que si contaba a alguien su encuentro, moriría al instante.

Aturdido, desconcertado Minokichi intentó reanimar a su maestro: ¡Mosaku, Mosaku, despierte, por favor! Ha sucedido algo espantoso. No hubo respuesta por parte de Mosaku. Sus manos, gélidas, hicieron comprender a Minokichi que su maestro había fallecido.

Montaña de Japón nevada

La Dama de las Nieves aparece en el fríos días del invierno japonés

Minokichi se casa con una mujer llamada Yuki

Pasó un año entero y regresó el invierno. Un día que Minokichi volvía a casa coincidió con una bella muchacha de nombre Yuki. Esta le contó que se dirigía al poblado de Yedo para trabajar como sirvienta. El joven quedó fulgurantemente prendado de Yuki a quien se atrevió a preguntar si estaba comprometida. La respuesta de la chica fue negativa y Minokichi no dudó en invitarla a su casa. Poco después se casaría con ella.

Yuki dio a luz a diez hermosos niños cuya piel era, sorprendentemente, mucho más pálida de lo habitual. Una noche, mientras Yuki cosía, su rostro “manchado” por la luz de una lámpara hizo recordar a Minokichi su aterrador encuentro con la mujer en la cabaña del barquero. Minokichi dijo: Yuki: me recuerdas a una mujer que vi cuando tenía 18 años. Esa mujer mató a mi maestro con su gélido aliento. Es posible que fuera un espíritu del más allá y tú, esta noche, te parece mucho a ella.

Yuki, al oír estas palabras de su marido dejó de repente sus labores. Una sonrisa horrible se dibujaba en su rostro mientras se acercaba lentamente a Minokichi entre carcajadas: ¡Era yo, Yuki-Onna, quien se apareció ante ti esa noche. ¡Desgraciado, has roto la promesa que me hiciste ese día y has desvelado el secreto! ¡Si no fuera por nuestros hijos ya estarías muerto! Recuerda, si algún día se quejan de ti, lo sabré y, una gélida noche cuando caiga la nieve te mataré. Seguidamente, Yuki-Onna se convirtió en una pálida niebla ascendiendo por la chimenea para no regresar nunca más.

¿Conocíais a Yuki-Onna y su historia?

 

 

Periodista en Japón
Apasionado de todo lo que rodea al país asiático, en especial del ramen y las novelas de Haruki Murakami.
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